Archivo de la etiqueta: Nazi

La gran estafa de la medicina nazi

La gran estafa de la medicina nazi

La gran estafa de la medicina nazi – (Philippe Aziz)

Los diversos organismos que, bajo la supervisión del partido  nazi, dedicaron buena parte de sus actividades a la “investigación médica” no fueron otra cosa, a la vista de los resultados últimos, que otro eslabón más en la relación inacatable de crímenes contra la humanidad. En principio, la intencionalidad real de aquellos experimentos se dirigía hacia otro objetivo “práctico“. Tomemos, por ejemplo, todo lo relacionado con la cuestión de los gases letales. Heinrich Himmler, Reichsfurer de la SS, estaba fundamentalmente preocupado por la eficacia que aquellos gases demostraran en las acciones de guerra. Para llevar a cabo esta comprobación, Himmler no se recató en indicar a sus “colaboradores científicos” que utilizaran exhaustivamente  —hasta su desaparición y exterminio—  a los grupos étnicos o comunidades constantemente perseguidos por el terror nazi.

El desprecio a la vida humana fue la premisa desde la cual partieron aquellos aprendices de brujo que utilizaron todo el instrumental y adelantos de la ciencia puestos a su servicio por el potencial industrial e investigador de la Alemania de la época para despilfarrarlos en aberrantes experiencias de un matiz “aristocratista” cuya moral era inexistente.

La medicina nazi no implicó otro hecho que la puesta a punto del máximo potencial exterminador. Esta fue la consigna en lo que a los judíos, gitanos, alienados y demás elementos sospechosos de capacidad para oponerse a la ideología nacionalsocialista se refería…

La práctica de la eutanasia, entre otras, fue uno de los actos más evidentemente dirigidos a la exterminación pura y simple de grupos de individuos que por sus enfermedades o, simplemente, su oposición abierta implicaban una denuncia de los métodos nacionalsocialistas…

Las prácticas de esterilización fueron otro de los caballos de batalla de la “medicina nazi“. Desencadenador de auténticas tragedias entre mujeres que debieron someterse a la fuerza a humillantes ofensas a su esencia humana, además de inenarrables sufrimientos provocados por el desprecio y el odio, y el descuido y la desconsideración más brutales en la forma de comportarse de aquellos pseudomédicos e investigadores, que no parecían perseguir otra cosa, que figurar de alguna manera en el escalafón de privilegios que el nazismo propiciaba…

La Orquesta Roja

La orquesta roja

La Orquesta Roja – (Gilles Perrault)

Una novela basada en hechos reales.

Dos potentes fuerzas invisibles se enfrentan despiadadamente en un mundo en guerra. La Gestapo y los servicios de contra espionaje rusos.

Traducido a 19 lenguas, éxito mundial y modelo en su género literario, La Orquesta Roja, es la obra más universal de este comprometido y gran escritor francés.
Perrault investigó durante años la red de espionaje más importante de la última gran guerra, que desempeñó un papel decisivo en la derrota de Alemania, y sostuvo un duelo a muerte con la elite de la Gestapo.

Una novela hechizante, relatada por el autor de una forma genial, suman apasionadamente unos personajes, su humanidad, y el profundo sentido de sus destinos.

La orquesta roja2

La Orquesta Roja – (Gilles Perrault)Contra los Servicios Secretos de la terrible Gestapo y los Servicios de contra-espionje alemanes la élite de las SS nazis. Rusia lanzó sobre ellos tres redes de espionaje y contra-espionaje. Tres redes enredadas entre si, que llegaron a introducirse hasta dentro del corazón nazi. Hitler lanzó a La Gestapo, y la flor y la nata de las SS. Por el contrario Estalin mandó a sus músicos, y tres redes únicas en el espionaje mundial, que llegaron a operar en toda Europa, y hasta en el mismísimo Berlín. Un duelo encarnizado con un solo escenario. Toda Europa.En la terrible, brutal y paralela guerra que libraron subterraneamente, Hitller y Estalin, la ganó el Político ruso. Por un lado Hitler con sus divisiones estuvieron a 50 kilómetros de Moscú. Estalin fue tajante. Los nazis no pisarán ni una piedra de Moscú, y mandó a la 44 división de mongoles espada en mano, contra las divisiones alemanas durante cinco días, este asalto sangriento, hizo que las divisiones provenientes de Siberia, entraran en acción e hicieron retroceder vencidas a las divisiones alemanas. Los servicios secretos rusos habían hecho un buen trabajo. Era el principio del fin.Las consignas de los espias rusos eran claras en caso de captura: NO HABLAR. Morir antes que hablar, ya fuesen torturados, ya fuesen fusilados o ahorcados. Estaban entrenados contra cualquier tipo de dolor físico o mental.
 

Los Cachorros de Himmler

Los Cachorros de Himler

Los Cachorros de Himmler – (K. Von Vereiter)

El Reich agoniza…

Están lejos ya las horas triunfales, cuando la Wehrmacht cosechaba triunfo tras triunfo. En Berlín, en ruinas,  cuando el siniestro ronquido de los aviones aliados lo hace vibrar, como anuncio de las bombas, las fachadas de las casas, las SS recorren las calles para detener y ahorcar sin juicio a los que, cansados de guerrear, buscan un refugio donde esperar el final de esta interminable pesadilla.

El Reich agoniza…

Pero como el reptil se defiende hasta el último instante, buscando la oportunidad de paralizar al atacante con una venenosa mordedura, los responsables del nacionalsocialismo echan al fuego de la batalla sus últimos efectivos.

No pueden contar, lo saben muy bien, con los viejos veteranos movilizados a toda prisa y que componen esos ridículos “Volkssturms” cuyos cadáveres forman montones al paso de los tanques rusos…

Por eso, Himmler, el dueño inaccesible de la Gestapo y de las SS, reúne a los elementos de cuya fidelidad y entusiasmo no puede dudar. Los jóvenes.

¿Jóvenes? En realidad, son sólo niños, el mayor de 15 años. Nada tienen en común con los “Hitlerjugen”  que en otro tiempo, cuando formados, llenos de salud, fuertes, desfilaban ante la Cancillería y ante Hitler, la una todavía no bombardeada, el otro tan distinto al viejo hombre enfermo y tembloroso que se oculta en el Fuhrerbunker, junto a otras ratas.

No, esos jóvenes a los que Himmler ha llamado son los muchachos esqueléticos de una Alemania que vive en la miseria, en el temor y en la indigencia; una Alemania en ruinas; cuyas tierras pisan ya con firmeza los ejércitos invasores.

No importa.

Que aquel puñado de niños viertan generosamente su sangre por una misión tan inútil como improcedente, poco importa al amo de las SS. Sabe que ninguna fuerza detendrá la ilusión y el fanatismo que las enseñanzas nazis han sembrado en el corazón de esos niños.

Serán… “LOS CACHORROS DE HIMMLER”. Así abordan el Berlín triste en aquella tarde del recién estrenado 1945. Van hacia la Muerte, y lo saben… pero al ritmo de sus pasos marciales laten sus corazones jóvenes y arde su sangre con el deseo de una lucha sin cuartel, de una última batalla.

Así pasan, marcando el paso, los ojos relucientes como los cañones de sus armas…

Son “LOS CACHORROS DE HIMMLER“.

Den Krieg gewinnen wir und kein anderer

(Goebbels)

¡Nosotros, sólo nosotros ganaremos la guerra