Archivo de la etiqueta: Nazismo

Años de perro

Años de perro – (Günter Grass)

En los Turnos de madrugada  –primero de los tres libros que integran este volumen–  Brauxel, propietario de una mina, cuenta las mocedades de Eduardo Amsel y Walter Matern, que viven en la desembocadura del Vístula. Amsel tiene sangre judía y sufre tribulaciones que sólo compensará creando espantajos a imagen y semejanza del hombre; Matern encarna las virtudes el pueblo alemán antes de que este se convirtiera en espantapájaros con el nazismo y en robot con la prosperidad.

En el segundo libro, el joven Harry Liebenau dirige las Cartas de amor a su prima Tula y describe en ellas cuanto ocurrió antes de que el mastín Principe, perro favorito del Führer, abandone a su dueño en la Cancillería del Reich y cruce el Elba en pos de un nuevo amo. Matern  –antiguo SA, pero limpio de culpa porque los culpables son siempre los otros–,  narra en las Materniadas, el tercer libro, sus viajes por la Alemania vencida para castigar las fechorías nazis y buscar a Amsel, hasta que en la mina encuentre el desenlace insólito de estos Años de perro.

Cinco años después de escribir El tambor de hojalata, Günter Grass, con su genio de narrador, su visión personalísima de Alemania y del mundo, su parodia de todos los estilos respetables, la amargura que se traduce en insolencia y la burla en corrosiva carcajada, Grass logra una inmensa construcción alegórica, convierte la narración del Apocalipsis en una gran novela picaresca de nuestros tiempos, en la epopeya satírica de ese gran espantajo que es el hombre.

Bismarck e Hitler

Bismark e Hitler

Bismarck e Hitler – (Henry Vallotton) – Colección “El III Reich

La historia es el juicio de Dios

El Imperio alemán que fundó Bismarck en 1871 fue llevado a la derrota por Guillermo II en 1914, y a la ruina por Hitler, en 1939, convirtiéndose así en realidad el temor expresado por el “Canciller de Hierro” un año antes de su muerte:

Por las noches, la idea de que desmigajen la obra que yo he levantado piedra tras piedra no me deja dormir

¿Tan diferentes fueron el constructor y el demoledor de este Imperio? ¿Puede considerarse a Hitler  —como hay quien lo afirma—  discípulo y continuador de Bismarck? Y, sin ir tan lejos en el camino de las afirmaciones, ¿hubo parentesco espiritual entre el Junker de Pomerania y el hijo del aduanero austriaco? Estas son las tres preguntas que me propongo estudiar comparando las concepciones y procedimientos de los dos cancilleres, basándome en sus palabras, en sus escritos, y, sobre todo, en sus hechos.

Para poderlas contestar con pleno conocimiento de causa, he estudiado a fondo la vida y la obra de los dos hombres de Estado. Por lo que respecta a Bismarck, me ha resultado fácil hacerlo, pues el “Canciller de Hierro” pertenece a la Historia y poseemos abundante y fidedigna documentación sobre él; pero, en lo que a Hitler concierne, no me ha sido tan fácil. En primer lugar, pisamos aún terrenos movedizos, pues incluso acontecimientos tan importantes como el de su suicidio en el Búnker de la Cancillería no han podido comprobarse. Los informes soviéticos indican una cosa, mientras que los datos de los aliados indican lo contrario. Y no es que esta incertidumbre se deba precisamente a falta de material, sino a la excesiva abundancia de documentos y a la plétora de fuentes informativas, pues el espíritu de acribia de la Wehrmacht y de la Administración alemana exigía que se conservasen todos los archivos  —incluso los de las ejecuciones en los campos de concentración–,  aunque, dicho sea de paso, en documentos redactados convencionalmente. Fue tal la cantidad de protocolos, informes y correspondencia que se encontró, que, decenas de años después de la guerra, toneladas de documentos seguían aún sin haberse podido examinar.

No obstante, rara ha sido la semana en que no se hayan revelado documentos secretos o se publicasen libros o Memorias… Cuando no era un Canciller que publicaba documentos súbitamente esclarecedores de hechos misteriosos, era un embajador que escribía sus recuerdos, o algún jefe de la Gestapo o de las S.S. que intentaban rehabilitarse. Otras veces, quienes fueron conjurados un día precisaban detalles de complots poco conocidos, o quienes sufrieron detención e internamiento revelaban la resistencia de cierto núcleo de alemanes adversarios al régimen. En semejante avalancha de documentación de papel resulta dificultoso distinguir lo verídico de lo falso, llegar a conclusiones y considerar cifras casi siempre contradictorias.

Sé que han de surgir aún nuevos documentos y que se registraran nuevos testimonios que deberán obligar a modificar los presentes estudios, pero, como digo, la dificultad con que me he encontrado para mi trabajo no ha sido la escasez de datos, sino otra de muy diferente índole… Las atrocidades cometidas en el período 1933-1945  —que hicieron retroceder a Europa varios siglos en la barbarie—  fueron tales que, independientemente del asco y de la indignación que producen, provocan estados de ánimo que pueden perjudicar la imparcialidad de un ensayo histórico.

Naturalmente, yo no me he contentado con leer lo que ha ido apareciendo en los escaparates de las librerías o en la Prensa, sino que, personalmente, he inquirido cerca de los testigos que me parecieron seguros, muy especialmente en este trabajo a los embajadores André François-Poncet, Coulondre, Davignon, el Mariscal Mannerheim y el pastor Niemöller.

Si este paciente estudio da una visión exacta de los hechos; si el lector logra encontrar en él un resumen de la verdad y de lo que hoy día sabemos ya, y si los historiadores pueden obtener de él informaciones útiles, habré conseguido mi propósito.

La agonía de Alemania 1944-1945

La agonia de alemania

La agonía de Alemania 1944-1945 – (Georges Blond) – Colección “El III Reich

La lucha más sangrienta de la historia de Europa se desarrolló entre los meses de Julio de 1944 a Mayo de 1945. Millones de hombres fueron enfrentados en combates de una violencia inaudita, llevados a cabo con medios de destrucción incomparablemente muy superiores a los de la guerra mundial de 1914-1918. El centro de nuestro continente llegó a ser un auténtico cráter de volcán en erupción.

He pensado que, para contar, o, más bien, para mostrar ese drama en su unidad, debía colocarme en el centro de la acción, es decir, en territorio alemán, pues, solamente situándose allí, es posible ver llegar las dos invasiones que avanzaban desde el Este y el Oeste; además, el último acto, apocalíptico, no puede revivirse si no es trasladándose mentalmente a Berlín.

El objetivo de mi cámara lo he desplazado hacia el Este y hacia el Oeste tantas veces como me ha sido preciso para ver los episodios más dramáticos y significativos de la batalla de Europa. Aunque no pretendo  —ni mucho menos—  decir que he conseguido dar cuenta de todo en este libro, sí espero, no obstante, que todo lo substancial haya quedado reflejado en él.

Existe una inmensa documentación sobre la contienda europea de la Segunda Guerra Mundial, vista no sólo del lado aliado, sino también del lado alemán. Los archivos del Alto Mando de la Wehrmacht cayeron intactos en manos de los ingleses al entrar éstos en Flensburgo. En el transcurso de la invasión  —y más tarde también—  los Servicios de Información de los Ejércitos Aliados han buscado, recogido y clasificado metódicamente innumerables documentos militares y civiles  —órdenes, relaciones, informes, cartas personales—  e interrogado a miles de alemanes. Los expedientes de Nuremberg, con los interrogatorios y anexos,  constituyen un filón inagotable. Varios especialistas en la materia, franceses y de otras nacionalidades  —siendo muy de tener en cuenta los de la Historical División norteamericana–,  han reconstruido los acontecimientos ocurridos en el Este, basándose en los comunicados del Estado Mayor soviético, en diversas publicaciones rusas y en las declaraciones de los combatientes alemanes, húngaros y rusos, hechos prisioneros en su repliegue hacia el Oeste, y, más tarde, liberados o evadidos de su cautiverio. Existen también las numerosas obras de estimables historiadores que, tratando de los diferentes sectores y aspectos de la lucha en Europa, han sido publicadas.

Seleccionando y confrontando gran parte de estos documentos y obras, y también interrogando personalmente a varios supervivientes, he podido procurarme la substancia del texto contenido en las páginas que siguen. Obvio es decir que todo corresponde a la verdad y que, en esta obra, nada se ha inventado y a nada se le ha dado carácter novelesco. ¿Para qué iba a intentarlo siquiera, cuando la realidad histórica me proporcionaba a cada instante aspectos y detalles mucho más impresionantes y dramáticos que cuantos hubiera podido imaginar?

En Julio de 1944, Berlín había recibido ya más de treinta mil toneladas de bombas explosivas e incendiarias. Todos sus barrios, completamente devastados y convertidos en campos de cráteres gigantescos, presentaban un aspecto lunar. La mayor parte de sus calles sólo ofrecían a la vista restos de fachadas; lo demás se había volatizado, convertido en enormes espacios cubiertos de montones de escombros.

Había alarmas y bombardeos todas las noches. Primero se oían las sirenas, y, poco después, las bombas estremecían el suelo, hundiéndose los edificios e inmuebles. Los coches de bomberos corrían de un incendio a otro sin poder dar abasto. Al día siguiente, las llamas devoraban aún las ruinas. Los equipos de socorro circulaban por los barrios derruidos distribuyendo alimentos y vestidos, y recogiendo niños errantes y solitarios…

La gran estafa de la medicina nazi

La gran estafa de la medicina nazi

La gran estafa de la medicina nazi – (Philippe Aziz)

Los diversos organismos que, bajo la supervisión del partido  nazi, dedicaron buena parte de sus actividades a la “investigación médica” no fueron otra cosa, a la vista de los resultados últimos, que otro eslabón más en la relación inacatable de crímenes contra la humanidad. En principio, la intencionalidad real de aquellos experimentos se dirigía hacia otro objetivo “práctico“. Tomemos, por ejemplo, todo lo relacionado con la cuestión de los gases letales. Heinrich Himmler, Reichsfurer de la SS, estaba fundamentalmente preocupado por la eficacia que aquellos gases demostraran en las acciones de guerra. Para llevar a cabo esta comprobación, Himmler no se recató en indicar a sus “colaboradores científicos” que utilizaran exhaustivamente  —hasta su desaparición y exterminio—  a los grupos étnicos o comunidades constantemente perseguidos por el terror nazi.

El desprecio a la vida humana fue la premisa desde la cual partieron aquellos aprendices de brujo que utilizaron todo el instrumental y adelantos de la ciencia puestos a su servicio por el potencial industrial e investigador de la Alemania de la época para despilfarrarlos en aberrantes experiencias de un matiz “aristocratista” cuya moral era inexistente.

La medicina nazi no implicó otro hecho que la puesta a punto del máximo potencial exterminador. Esta fue la consigna en lo que a los judíos, gitanos, alienados y demás elementos sospechosos de capacidad para oponerse a la ideología nacionalsocialista se refería…

La práctica de la eutanasia, entre otras, fue uno de los actos más evidentemente dirigidos a la exterminación pura y simple de grupos de individuos que por sus enfermedades o, simplemente, su oposición abierta implicaban una denuncia de los métodos nacionalsocialistas…

Las prácticas de esterilización fueron otro de los caballos de batalla de la “medicina nazi“. Desencadenador de auténticas tragedias entre mujeres que debieron someterse a la fuerza a humillantes ofensas a su esencia humana, además de inenarrables sufrimientos provocados por el desprecio y el odio, y el descuido y la desconsideración más brutales en la forma de comportarse de aquellos pseudomédicos e investigadores, que no parecían perseguir otra cosa, que figurar de alguna manera en el escalafón de privilegios que el nazismo propiciaba…

La Capitana

La capitana

La Capitana – (Elsa Osorio)

La argentina Mika Feldman de Etchebéhère (1902-1992). La Capitana, luchó por la igualdad, la justicia y la libertad durante toda su vida. Elsa Osorio acepta el desafío de convertir en literatura esta maravillosa historia.

Mika podría parecer un personaje de ficción, pero existió. De las aventuras de la Patagonia a los primeros tiempos de la República en Madrid; de los grupos clandestinos de oposición al estalinismo en Francia al convulsionado Berlín donde el nazismo crece peligrosamente, Mika vive junto a su marido Hippolyte la gran aventura intelectual e ideológica del siglo XX.

Lo que buscan hace años está en España, en esa guerra que Mika hará suya al mando de una temeraria columna del POUM. Lo ignora todo sobre técnicas y estrategias militares, es extranjera, no está ligada a poder ninguno y es mujer. Pero su carisma, su talento para comprender a los otros y tomar decisiones la vuelven indispensable. Son sus mismos milicianos quienes la eligen capitana. Perseguida por los fascistas como “una madre entre los rojos“, acusada por el feroz estalinismo de “desafecta a la República” y acosada por un siniestro agente de la GPU, el conmovedor relato de su vida extraordinaria deja sin aliento al lector.

Diecisiete instantes de una Primavera

Diecisiete instantes de una primavera

Diecisiete instantes de una Primavera – (Iulian Semionov)

Iulian Semiónov, destacado escritor soviético, ha alcanzado enorme popularidad en la URSS con sus novelas sobre el agente Stirlitz (Maxim Isaiev), espía sovietico infiltrado en las más altas esferas de los sevicios policiales del Tercer Reich, que asiste como protagonista a las conspiraciones y maniobras de los jerarcas nazis (Borman, Himmler, Müller), los cuales previniendo el inminente derrumbamiento del “milenario” imperio hitleriano, preparaban las cosas para sobrevivir a la desaparición del aparato creado por ellos mismos. Stirlitz iba tras la pista de los contactos iniciados en Suiza entre los aliados y agentes nazis…

¿Trataban los aliados de negociar con los agentes nazis un acuerdo de paz entre el Reich y los occidentales, para impedir el avance soviético por Europa?

Más allá de la ficción, y adentrándose en la inmediata Historia, Iulián Semiónov está destinado a imponerse también al lector de habla española con este su maravilloso personaje, que hace las delicias de millones de lectores y telespectadores en la URSS.

Segunda Generación

Segunda generación

Segunda Generación – (Howard Fast)

Después del éxito mundial de la primera novela sobre la familia Lavette: Los inmigrantes, Howard Fast ha querido volver a recrearse y a recrear a sus miles de lectores, con las aventuras de aquellos personajes y de otros nuevos, los hijos, la “Segunda Generación“. En las páginas de este libro, escrito con una prosa tan cortante como eficaz, volvemos al mundo de California, al final de la gran depresión del 29 y de la ley seca y a través de Bárbara Lavette, la hija del protagonista, asistimos al cambio y transformación de aquella sociedad patriarcal y sólida. Los primeros y violentos enfrentamientos entre los patronos y los sindicatos obreros, el convulsionado mundo de la era de Roosevelt, el auge del cine que cambió en gran medida la forma de vivier para muchos californianos. Pero no es sólo América la que atraviesa una profunda crisis, es, sobre todo, Europa. En un viaje por el viejo continente, Bárbara podrá ver la irresistible ascensión del nazismo, la guerra civil española, en la que será herido de muerte su prometido, un periodista francés, los acontecimientos que, a pasos agigantados, darían origen a la segunda guerra mundial

Las Puertas del Bosque

Las puertas del bosque

Las Puertas del Bosque – (Élie Wiesel)

Esta novela de Élie Wiesel, quizá su más importante obro, está consagrada a la invocación de una amistad y a la provocación del Dios de Israel. Desde su encuentro clandestino en Hungría, en una Hungría martirizada por la persecución racial, Gregor no ha perdido ni un instante la visión de Gabriel. La sigue a través de una existencia de proscrito, cree retenerla durante una representación aldeana, en la que desempeña el papel de Judas y más tarde, en la ceremonia hassidica en Nueva York.

Pero ¿Quién es ese Gabriel? ¿Un profeta? ¿Un poseso? ¿Un fantasma? ¿O una interrogación que Gregor pone incesantemente ante sí?

Trece en Zurich

trece en Zurich

Trece en Zurich – (Robert Ludlum)

La Alemania Nazi hace su último y desesperado esfuerzo por evitar la derrota. Es el mes de Octubre de 1944. Los trece están reunidos en torno a una mesa. La acción en Zurich. Los trece son los líderes del mundo: los que manejan las finanzas y las industrias de gran dimensión. Los trece han sido convocados por Elizabeth Scarlatti, arquitecto y fundadora del vasto imperio Scarlatti.

El proposito de Elizabeth es convencer a los trece que la ayuden a detener a su hijo Ulster Scarlatti. Este hijo, que ahora prefiere llamarse Heinrich Kroegen, está al servicio de Hitler, es audaz, de penetrante inteligencia e incalculablemente peligroso.

Heinrich Kroeger ha elaborado un plan que otorgará a Hitler el control del más poderoso instrumento conocido sobre la tierra. La única capaz de detenerlo es Elizabeth, su madre.

Robert Ludlum es el autor moderno por definición: ágil, inteligente y de inagotable inventiva, siempre dispuesto a sorprender al lector, página tras página. De su pluma salió “El Círculo Matarese“, bestseller Nº 1 en todo el mundo, éxito que ahora repite con “Trece en Zurich