Archivo de la etiqueta: Nicolás Maquiavelo

Las Memorias de Leonardo

Las memorias de Leonardo

Las Memorias de Leonardo – (Jack Dann)

Florencia, siglo XV. Aquí, en una ciudad gobernada por los Médici, y en una época en la que la ciencia y la magia van de la mano, el talento de Leonardo da Vinci empieza a dar señales de su temprano genio. Rodeado de grandes figuras históricas como Sandro Botticelli y Nicolás Maquiavelo. Leonardo disfruta de la privilegiada vida del artista y ama a una joven increíblemente hermosa. Pero un enemigo cruel y despiadado está tramando su caída. El gran artista e inventor se verá obligado a abandonar la ciudad que lo vio nacer, dando así lugar a un mítico viaje hacia su destino, una aventura magnífica que podría haber sucedido.

Jack Dann ha recibido algunos de los premios literarios más importantes y ha sido comparado con Kerouac, Borges, Roald Dahl, Lewis Carroll, Mark Twain y Philip K. Dick. En Las Memorias de Leonardo hace una recreación casi mágica del Renacimiento italiano y de la enigmática figura de Da Vinci.

Lo tiene todo: pasión, política, suspense, filosofía y tragedia, y una asombrosa belleza

Un gran ejemplo de arte literario, y una clara cumbre en la carrera de este maestro artesano del lenguaje…”

El Príncipe

El principe

El Príncipe – (comentado por Napoleón Bonaparte) – (Nicolás Maquiavelo)

No ha existido hombre poderoso en la Tierra, desde Carlos V a Catalina de Médicis, de Luis XIV a Napoleón, hasta los dictadores de la época contemporánea, que no hayan sido acusados de leer secretamente El Príncipe para obtener consejo e inspiración..

El Príncipe de Nicolás Maquiavelo (Florencia – 1469 – 1527), es, sin duda, un clásico en el sentido mas literal del termino, pero también uno de los libros peor entendidos de la Historia de la literatura mundial. Basta pensar que en todas las lenguas el sentido negativo se da a los términos “Maquiavelismo” o “Maquiavelico“. Con ellos usualmente se designa un uso del poder político carente de prejuicios, en el que el fin justifica cualquier medio.

Si embargo, puede decirse que Maquiavelo, y el método de investigación que desarrolla, significa para el origen del pensamiento político moderno lo que Leonardo da Vinci y el suyo significaron, en la misma época, para la Ciencia.

A partir de un vasto inventario de la historia de las épocas pasadas y de la contemporánea, Maquiavelo se esfuerza por extraer las relaciones, las constantes, aquellas leyes, en definitiva, que permiten a los estados, sean repúblicas o principados, durar y prosperar.

Aquí la obra acompañada de comentarios de Napoleón Bonaparte, y precedida de una introducción del reconocido especialista Giuliano Procacci.

“No quiero que sea considerado presunción que un hombre de bajo e ínfimo estado se atreva a discurrir y a prescribir sobre los gobiernos de los príncipes, porque, así como los que diseñan los países se colocan en lo más bajo para considerar la naturaleza de los montes y otros lugares altos, y para considerar la de las cosas bajas se colocan encima de los montes, así para conocer la naturaleza de los pueblos hace falta ser príncipe, y para conocer la naturaleza de los príncipes hace falta ser pueblo”.

Los que desean ganarse el favor de un Príncipe suelen presentarse a él, la mayoría de las veces, con aquellas de entre sus pertenencias que ellos más estiman, o que él más aprecia. De ahí que muchas veces le regalen caballos, armas, telas tejidas con oro, piedras preciosas y otros adornos semejantes, dignos de su grandeza. Por lo tanto, siendo mi deseo ofrecer a Vuestra Magnificencia algún testimonio de mi devoción hacia Vos, no he encontrado entre mis cosas nada más querido ni más estimado que mis conocimientos sobre las acciones de los grandes hombres, adquiridos a través de una amplia experiencia de las cosas modernas y una repetida lectura de las antiguas; habiéndolas examinado y considerado con gran diligencia durante mucho tiempo, las he resumido ahora en un pequeño volumen, que envío a Vuestra Magnificencia…

Y aunque considero que esta obra es indigna de seros presentada, confío no obstante en que por Vuestra benevolencia la aceptaréis, dado que no podría haceros mejor regalo que el de ofreceros la posibilidad de aprender, en poquísimo tiempo, lo que a mí me ha costado tantos años y tantas dificultades y peligros llegar a conocer…

El principe2