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Hannibal

Hannibal

Hannibal – (Thomas Harris)

La agente especial Clarice Starling ya no persigue asesinos en serie desde la Unidad de Ciencias del Comportamiento del FBI. Tras capturar al temible psicópata Buffalo Bill, su incapacidad para ascender dentro del cuerpo lo ha condenado a las brigadas de choque. Un trabajo peligroso, pues puedes dar con tus huesos bajo tierra o, aún peor, ante la Oficina de Responsabilidades Profesionales del FBI. La investigación interna abierta tras la muerte de cinco personas en un calamitoso tiroteo parece el principio del fin de la brillante carrera de Clarice. Pero entonces vuelve a dar señales de vida el aterrador doctor Hannibal Lecter, el único que parece dispuesto a echarle una mano.

Siete años después de escapar de Estados Unidos para saborear en libertad la carne humana, el psiquiatra caníbal que ayudó a acabar con las atrocidades de Buffalo Bill ha vuelto a ponerse en contacto con Starling. Su reaparición permitirá que la agente se haga cargo de nuevo de un caso. Pero Mason Verger, el único superviviente de los letales ataques de Lecter, ve en el inesperado regreso de Hannibal la oportunidad de consumar la venganza que lo mantiene con vida.

Con la habitual maestría para el retrato psicológico de los personajes, Thomas Harris retoma en Hannibal las inquietantes peripecias del doctor Lecter en un viaje por el tenebroso interior de la mente de uno de los asesinos más repulsivos y fascinantes de la literatura de las últimas décadas.

De días como aquél podría decirse que tiemblan por empezar…

Némesis

Nemesis

Némesis – (Agatha Christie)

Hagamos que la justicia fluya como las aguas y que la rectitud sea siempre un arroyo perenne“, decía Amos Rafield al final de una extraña y póstuma carta, cuyo autor, viejo amigo de miss Marple, le anuncia un cuantioso legado, condicionado a la resolución de un crimen en el período de un año. La carta adjunta una reserva para un viaje turístico, que discurre a través de las principales casas y jardines de la Inglaterra victoriana. Jane Marple acepta el reto y hace las maletas, dispuesta a enfrentarse en el transcurso de su periplo a un asesino desconocido.

Testigo de cargo

Testigo de cargo

Testigo de cargo – (Agatha Christie)

Testigo de cargoLa señal rojaEl cuarto hombreSOSLa radioEl misterio del jarrón azul Villa Ruiseñor AccidenteEl segundo Gong

Pequeña, pero magistral colección de nueve relatos que abarcan desde lo cotidiano a lo sobrenatural. Destaca “Testigo de cargo“, que da título al libro y que Agatha Christie convirtió en una obra de teatro que, más tarde, pasaría al celuloide, con Billy Wilder como director y Marlene Dietrich, Tyrone Power y Charles Laughton como geniales intérpretes.

Cabe señalar también “El segundo gong“, en el que el peculiar y sagaz Poirot resuelve una intrincada trama con su proverbial astucia. Completan el libro una serie de narraciones, cuyo leitmotiv es el amor y la muerte.

No abras los ojos

No abras los ojos

No abras los ojos – (John Verdon)

David Gurney se sentía casi invencible… hasta que se topó con el asesino más inteligente con el que jamás había tenido que enfrentarse.

Dave Gurney, el protagonista de la primera novela de John Verdon, “Sé lo que estás pensando“, vuelve para afrontar el caso más difícil de su carrera, una batalla con un adversario implacable que no solo es un inteligente y frío asesino, sino que no tiene reparos en atacar directamente al punto débil de Gurney: su esposa.

Ha pasado un año desde que el ex detective de la Policía de Nueva York consiguió atrapar al asesino de los números y, aunque es su intención retirarse definitivamente junto a su esposa Madeleine, un nuevo caso se le presenta de forma imprevista. Una novia es asesinada de manera brutal durante el banquete de bodas, con cientos de invitados en el jardín, y ese es un reto al que es imposible resistirse.

Todas las pistas apuntan a un misterioso y perturbado jardinero pero nada encaja: ni el móvil, ni la situación del arma homicida y sobre todo, el cruel modus operandi. Dejando de lado lo obvio, Gurney empieza a unir los puntos que le descubrirán una compleja red de negocios siniestros y tramas ocultas.

De pie ante el espejo, sonrió satisfecho a su propio reflejo sonriente. En ese momento no podía sentirse más a gusto consigo mismo, con su vida, con su inteligencia; no, era algo más que eso, era más que simple inteligencia. Se podría decir que tenía un profundo conocimiento de todo. De eso se trataba, de un profundo conocimiento de todo, algo que iba mucho más allá de los límites normales de la sabiduría humana. La sonrisa de su rostro en el espejo se ensanchó aún más. Eso era lo que pasaba, la expresión justa. Internamente, podía sentir lo sagaz que era. Externamente, el curso de los acontecimientos era prueba de ello.

Para empezar, y por decirlo en los términos más simples, no lo habían atrapado. Habían transcurrido veinticuatro horas, casi exactas, y en ese tiempo su seguridad no había hecho sino aumentar. Claro que eso era previsible; se había asegurado de que no hubiera rastro que seguir ni lógica que pudiera conducir hasta él. Y, de hecho, nadie había venido. Nadie lo había descubierto. Por lo tanto, era razonable concluir que acabar con la zorra impertinente había sido un éxito rotundo.

Todo había salido según lo previsto, sin adversidades, de manera irrebatible; si, “irrebatible” era una palabra excelente para definirlo. Todo ocurrió según lo previsto, sin contratiempos, sin sorpresas…, a excepción de ese sonido. ¿Cartílago? Eso tuvo que ser. Si no, ¿qué?.

No tenía sentido que un detalle nimio provocara una impresión sensorial tan duradera. Aunque tal vez la fuerza, la perseverancia de la impresión era simplemente el producto lógico de su sensibilidad sobrenatural. Un precio que pagar por la agudeza.

A buen seguro que ese pequeño crujido algún día sería tan débil en su memoria como la imagen de toda la sangre, que ya comenzaba a desvanecerse. Era importante mantener las cosas en perspectiva, recordar que todo acaba pasando. Cualquier onda en el estanque termina por desaparecer.

Sé lo que estás pensando

Se lo que estas pensando

Sé lo que estás pensando – (John Verdon)

Si alguien te pidiera que pensaras en un número, yo sé en qué número pensarías. ¿No me crees? Piensa en cualquier número del uno al mil. Ahora verás lo bien que conozco tus secretos. Abre el sobrecito.”

Un hombre recibe una carta que le urge a pensar en un número, cualquiera. Cuando abre el pequeño sobre que acompaña al texto, siguiendo las instrucciones que figuran en la propia carta, se da cuenta de que el número allí escrito es exactamente en el que había pensado. David Gurney, un policía que después de 25 años de servicio se ha retirado al norte del estado de Nueva York con su esposa, se verá involucrado en el caso cuando un conocido, el que ha recibido la carta, le pide ayuda para encontrar a su autor con urgencia. Pero lo que en principio parecía poco más que un chantaje se ha acabado convirtiendo en un caso de asesinato que además guarda relación otros sucedidos en el pasado.

Gurney deberá desentrañar el misterio de cómo este criminal parece capaz de leer la mente de sus víctimas en primer lugar, para poder llegar a establecer el patrón que le permita atraparlo.

Uno de los mejores Thrillers que he leído en años. Es inteligente, sólido, compulsivo y lleno de giros brillantes

(John Katzenbach, autor de El Psicoanalista)

–¿Dónde estabas? –dijo la anciana desde la cama–,   Tenía que hacer pis y no venía nadie.

Sin inmutarse por el tono desagradable de la mujer, el joven se quedó a los pies de la cama, sonriendo.

–Tenía que hacer pis  –repitió ella, de un modo más vago, como si ya no estuviera segura del significado de las palabras.

–Tengo una buena noticia madre  –dijo el hombre–.  Pronto estará todo bien. Nada quedará sin atender.

–¿Adónde vas cuando me dejas sola?  –La voz de la mujer volvía a ser brusca, quejumbrosa.

–No muy lejos, madre. Sabes muy bien que nunca me alejo.

–No me gusta estar sola.

La sonrisa del hombre se ensancho; era casi beatífica.

–Muy pronto todo estará bien. Todo será como tenía que ser. Puedes confiar en mí, madre. He encontrado una forma de arreglarlo todo. Dará lo que ha quitado al recibir lo dado.

–Eres un gran poeta.

No había ventanas en la habitación. La luz lateral que proyectaba la lámpara de la mesita  –la única fuente de iluminación–  resaltaba la gruesa cicatriz de la garganta de la mujer y las sombras en los ojos de su hijo.

–¿Iremos a bailar?  –preguntó ella, con la mirada perdida más allá de su hijo y de la pared oscura que había detrás, hacia una visión más brillante.

–Por supuesto, madre. Todo será perfecto.

–¿Donde está mi Dickie Duck?

–Aquí, madre.

–¿Dickie Duck se va a acostar?

–A rorro, a rorro.

–Tengo que hacer pis  –dijo ella, casi con coquetería.

J de juicio

J de juicio

J de juicio – (Sue Grafton)

De la A a la Z Kinsey Millhone recorre este peculiar alfabeto del crimen resolviendo los casos más variopintos con el ingenio y la sagacidad que han convertido a esta intrépida investigadora en un personaje clásico de la literatura de intriga.

Cuando encontraron el yate de Wendell Jaffe a la deriva, todo indicaba que se había tirado por la borda. No sólo lo confirmaba la nota que él había dejado, sino también su desastrosa situación financiera. Aun así, poco antes, había suscrito con la compañía para la que trabaja Kinsey Millhone un seguro de vida de quinientos mil dólares a nombre de Dana, su mujer, quien, sin embargo, al haber desaparecido el cadáver de su marido, tuvo que esperar cinco años hasta que fuera dado oficialmente por muerto. Pero quiso el azar que un día un agente de la compañía de seguros descubriera a Jaffe en la barra de un bar miserable de la costa mexicana, justo dos meses después de que Dana cobrara el seguro de su marido. Por supuesto, la compañía quiere deshacer el entuerto y contrata a Kinsey para investigar el caso. Pero cuanto más se adentra ella en el misterio que rodea al supuesto suicidio de Wendell Jaffe, más hondo excava también en su propio pasado familiar.

El Primer Pecado Mortal

El primer pecado mortal

El Primer Pecado Mortal – (Lawrence Sanders)

Edward Delaney, detective de policía de Nueva York, a punto de jubilarse, se dispone a investigar un crimen rutinario. Cuando llega al lugar de los hechos, descubre que la víctima tiene una herida en la cabeza, producido por un objeto punzante. Delaney investiga dos casos relacionados con éste, deduciendo que el autor de todos ellos tiene que ser el mismo perturbado. Su jefe insiste para que se olvide de la historia y se retire en paz, pero el detective se niega. Por otro lado, pasa un delicado momento personal ya que tiene a su esposa muy grave en el hospital.

Este libro trata de seres humanos, hombres y mujeres, dentro y fuera de la ley, víctimas del azar y las circunstancias, enredados en la vorágine de la ambición, el orgullo, el sexo, el amor, pasiones que no pueden entender y tampoco ganar. Edward Delaney es un policía entregado en cuerpo y alma a su profesión, a tal punto que vive junto al edificio de la seccional para poder cumplir mejor con sus riesgosas obligaciones. Un hombre recto y cabal.

Daniel Blank es un joven empresario de éxito, orgulloso de sus hazañas, que disfruta al máximo de los privilegios de su profesión; un lujoso departamento, un magnífico súper sport y un hobby caro y extravagante: el alpinismo.
Fundamentalmente, la novela trata de una eterna antinomia: ley versus delito. Pero es también una aterradora semblanza del hombre de hoy. No es una novela policial corriente, en la cual sólo hay que averiguar “quién lo hizo“. Es un relato que, aun en el final, deja una perturbadora e inquietante revelación de la naturaleza humana.

Una pistola en venta

Una pistola en venta

Una pistola en venta – (Graham Greene)

El asesinato no preocupaba gran cosa a Raven. Tan sólo era una nueva ocupación en la que había que tener cuidado y usar el cerebro. No era cuestión de odio. Sólo había visto al ministro en una ocasión: cuando pasaba entre unos árboles en Navidad colocados en la entrada de una casa. Era un anciano sin amigos, pero de quien se decía que amaba a la humanidad. 

Graham Greene  –que en esta extraordinaria novela nos relata la historia de un asesino asalariado–  es uno de los escritores británicos más importantes de este siglo. Autor de grandes éxitos mundiales. Greene no desdeña el género policíaco, como ya demostró con su inolvidable “El tercer hombre

El maestro inglés nos presenta a un asesino con el labio deforme que va a matar a un hombre importante y al encontrarse primero con su secretaria piensa que sólo la matará también a ella si se fija en su labio. Decisiones. El hombre al que va a matar es un político que está desarmado y que le recibe engañado. ¿Cuándo, en qué momento exacto apretará el asesino el gatillo? Decisiones.

La Dama del Lago

La dama del lago

La Dama del Lago – (Raymond Chandler)

La Dama del Lago (1943) es la cuarta de las siete novelas escritas por Raymond Chandler, y protagonizadas por el detective Philip Marlowe, su paradigmático personaje. Cono el conjunto de la obra Chandleriana, esta aventura policíaca no se limita a la narración de diversos crímenes y de la búsqueda de los culpables: a partir del delito, de la violencia, de la muerte, es posible también profundizar en las contradicciones de un mundo progresivamente hostil para la condición humana.

Philip Marlowe, con su habitual estilo, se adentra en un fascinante enigma. Una mujer aparece muerta en un lago de las montañas, y las sospechas recaen de inmediato en un hombre rústico, alcohólico y agresivo. Pero Marlowe sospecha que más allá de las apariencias se ocultan otros hechos. Y en la obstinada persecución de su ideal de justicia deberá enfrentarse con quienes, desde uno y otro lado, le cierran el camino.

Marlowe es contratado para que investigue el paradero de una mujer que al parecer, se ha fugado voluntariamente. Su marido no las tiene todas consigo y encarga al investigador que se ponga manos a la obra para dar con ella. En el trascurso de la investigación, Marlowe se centra en el amante de la desaparecida, y cual es su sorpresa, cuando un vecino de este hombre, se empieza a comportar de una forma inusual y sospechosa, llamando a la policía porque se piensa que a quien le están investigando es a el. Nuestro investigador, no acaba de entender por qué el vecino, un doctor con un turbio pasado, se ha asustado tanto al verle. Eso le da pie a Marlowe para investigar sobre el doctor, y ver si entre el galeno y su desaparecida hay alguna conexión que pueda esclarecer el caso. Una gran novela negra, donde nadie es quien parece ser, y donde la trama se complica conforme vamos avanzando.

Un caso acabado

Un caso acabado

Un caso acabado – (Graham Greene)

Un caso acabado es una de las principales obras de Graham Greene. Narra la vicisitud de Querry, un famoso arquitecto, que, minado por una súbita y desazonadora indiferencia ante el arte y ante la vida, renuncia a su carrera para trasladarse anónimamente a una leprosería congoleña.

El diagnóstico que ahí se formula respecto a Querry es el equivalente mental de un “caso acabado“: una lepra que ha atravesado una fase de mutilación. Lentamente, la nueva vida de Querry empieza a restablecer su equilibrio interior, cuando la sórdida irrupción de la envidia y el instinto cainita le conducirá a la inmolación de un medio cerrado y opresivo. Un caso acabado es un clásico mayor de la novela de nuestro tiempo.

Un hombre blanco se refugia en un hospital de leprosos del Congo central. Es Querry, casi sesenta años, barba entrecana y un arrugado traje tropical. Poco a poco, la selva y los personajes de su entorno –el doctor Colin, el padre Paul, el leproso Deo Gratias, el atormentado Ritcher– nos irán desvelando el misterio de ese hombre callado, arquitecto católico y famoso, que busca la redención en tierra de misiones. Hasta la llegada del reportero Montagu Parkinson… He aquí una de las grandes novelas de Graham Greene.

Intriga y reflexión, combinados en uno de sus más extraordinarios personajes: ese hombre despojado de toda ambición que también se considera, como los leprosos desahuciados, “Un caso acabado“, pero que, para muchos, es más que un ejemplo: un santo. Cuestión de fe. Porque en todo hombre coexiste, junto al bien, el mal. La recreación de Querry, a quien muchos críticos han encontrado paralelismos con el propio autor, obsesionó, como ningún otro personaje, a Graham Greene. Lo sabemos por su propia confesión en “En busca de un personaje“, el diario en el que cuenta como “persiguió” el rastro de X, el futuro Querry, por el Congo belga, y que editamos como un epílogo fascinante que revela el proceso creativo de un escritor que observa la realidad con precisión y detalle –sus anotaciones sobre los misioneros y los leprosos son asombrosas-, a la vez que posee el deslumbramiento de un portentoso libros de viaje. Por primera vez, novela y diario, se publican juntos.