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Oxtiern o las desdichas del Libertinaje – El Filósofo en su opinión

Oxtiern o las desdechas del libertinaje-El filósofo en su opinion

Oxtiern o las desdichas del Libertinaje – El Filósofo en su opinión – (Marqués de Sade)

La figura del Marqués de Sade es, hoy, la de un contemporáneo, como ha podido decir uno de los que le han estudiado, Pierre Klossowski. Es de desear que el conocimiento de su vida y de su obra, ya sin leyendas, sin anatemas ni panegíricos desbordados, sin prohibiciones ni avalanchas, logre otorgar al hombre de hoy un nuevo testimonio, por radical que sea, sobre la Naturaleza Humana, hacer conectar al público lector con un escritor de primera fila, injustamente pretérito, y dar conocimiento de una de las “CUMBRES” –o uno de los Abismos Insondables– de la Literatura Mundial.

La Marquesa de Gange

La marquesa de gange

La Marquesa de Gange – (Marqués de Sade)

Donatien-Alphonse-Francois, Marqués de Sade (1740-1814) es uno de los principales escritores franceses de su tiempo, y una de las figuras más proféticas de la Literatura mundial. Sade, que pasa 30 años de su vida en cautiverio, y murió recluido en el Manicomio de Charenton, encarna como ningún otro escritor, la obsesión por la negación del orden religioso y social establecido. Sus obras, escritas en una prosa admirable, de elegancia y concisión clásicas, son casi siempre una feroz sucesión de escenas eróticas y criminales, solo interrumpidas por discusiones filosóficas donde campea el espíritu rebelde del escritor.

Silenciada a lo largo del siglo XIX, la obra de Sade fue redescubierta a primeros de nuestro Siglo, y reclamó en adelante por un igual la atención de pensadores, psicoanalistas y literatos: desde Apollinaire a Breton, Jeann Paulham, Simone de Beauvoir, Pierre Klossowski o Roland Barthes, no han cesado de multiplicarse los estudios sobre la figura de un escritor cuya importancia se acrecienta con el paso de los años.

La Marquesa de Gange (1813), última obra de Sade publicada en vida por el escritor, repite uno de sus temas favoritos: la persecución de la Virtud indefensa por los malvados. Bajo las apariencias de folletín o novela gótica —a menudo de atmósfera prerromántica— es fácil advertir, en la prosa impecable de Sade, un sordo sarcasmo, que convierte la obra en sangrienta parodia de las novelas edificantes que había puesto de moda Samuel Richardson. Visiblemente, Sade gusta de duplicar sus —buenas o malas— artes con la más irónica hipocresía literaria, pero, aunque disfrazado con piel de oveja, el león sigue siendo el león, es decir, el “Divino Marqués“…