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Marinero en tierra

Marinero en tierra

Marinero en tierra – (Rafael Alberti)

Poesía popular, pero sin acarreo fácil: personalísima; de tradición española, pero sin retorno innecesario: nueva, fresca y acabada a la vez“, escribe Juan Ramón Jiménez en 1925, después de leer “Marinero en tierra“. Un libro clave en la obra de Alberti, en el que resuenan ecos del Romancero y Garcilaso, de los poetas malditos y las vanguardias.

La vida de Rafael Alberti (Puerto de Santamaría, Cádiz 1902-1999) está ligada a los acontecimientos culturales, políticos y sociales de su siglo. Pintor, poeta y dramaturgo recibió, entre otros, el Premio Nacional de Literatura y el Premio Cervantes.)

Poema del Cid

Poema del cid

Poema del Cid – (Odres Nuevos)

Versión métrica de Francisco López Estrada (Catedrático de la Universidad Complutense de Madrid)

El Poema del Cid es la obra más importante del grupo de la poesía épica medieval vernácula en España. El único texto conocido de este Poema procede de un manuscrito, escrito con letra del siglo XIV, que hoy se conserva en la Biblioteca Nacional de Madrid. En el colofón de este códice se leen los siguientes datos, los primeros que ofrecen una noticia de la obra:

Quien escriuió este libro déle Dios parayso. Amen.

Per Abbat le escriuió en el mes de mayo en era de mil y CCCXLV años.

La obra, tal como aparece en el códice manuscrito, fue considerada como un libro; es decir, se trata, como comprobará el lector, de una obra de gran extensión con una clara unidad argumental y de composición. Según los datos indicados, un tal Per Abbat o (Pedro Abad, como le llamaremos), lo escribió; escribir en el lenguaje medieval quiere decir  “poner en la letra de la escritura“, y esto pudo hacerlo o componiendo él mismo la obra o copiándola de otro manuscrito que tenía delante (o bien de una manera aproximadamente fiel o bien retocando a su gusto el texto que copiaba) o fijando  en la escritura lo que un juglar le iba dictando. Según pudiese haber sido esta labor, Pedro Abad sería o autor o coautor o copista del Poema.

Romeo y Julieta

Romeo y Julieta

Romeo y Julieta – (William Shakespeare)

William Shakespeare (1564-1616) es quizá el nombre más clásico de la literatura universal. El prestigioso crítico norteamericano Harold Bloom ha dicho que –Shakespeare es al mundo de la literatura lo que Hamlet es al dominio imaginario del personaje literario: un espíritu que lo permea todo, que no puede ser confinado-

Treinta y siete obras de teatro y algunas obras líricas lo ubican en el centro del canon occidental. La tragedia de Romeo y Julieta (1596) es indudablemente su texto más popular. Con un argumento legendario, cuyos orígenes remotos pueden buscarse incluso en Grecia, Shakespeare construye no sólo una exquisita historia de amor signada por la desgracia, sino deliciosas escenas donde abundan los juegos de palabras y se mide el genio del poeta.

Jim Morrison

Jim Morrison

Jim Morrison – Vida – Muerte y Leyenda – (Stephen Davis)

La fascinante y escandalosa biografía del cantante, poeta e icono que cambió la historia del Rock y definió una época.

La punzante visión poética de Jim Morrison, sus electrizantes actuaciones en directo y su apetito voraz por las experiencias sexuales, espirituales y psicodélicas inflamaron el espíritu y la psique de toda una generación. Durante su abrasador ascenso al estrellato como cantante solista de los Dors, su evocadora voz y sus letras apremiantes alcanzaron los pensamientos más oscuros y los deseos más apasionados de fans de todo el mundo.

El periodista Stephen Davis reune informaciones recogidas en decenas de entrevistas originales, grabaciones casi olvidadas y los propios diarios inéditos de Morrison, para crear el retrato vivo de este incomprendido genio. Davis mira tras las máscaras del “Rey lagarto y de Mr. Risin” para mostrar a un hombre de enorme inteligencia y ambición poética torturado por sus propios demonios.

Cada página rebosa de fascinantes detalles que conceden una nueva perspectiva a todas las fases vitales del artista, desde su juventud turbulenta hasta la mayoría de edad en la escena vanguardista de los Ángeles, pasando por la atmósfera de tensión en torno a los Dors, cuando las relaciones cada vez más difíciles entre Morrison y sus compañeros, sus épicas juergas con alcohol y drogas, y las tumultuosas aventuras sexuales (tanto con mujeres como con hombres) alcanzaron su apogeo frenético.

En un absorbente capítulo final, Davis sintetiza las pruebas recientemente descubiertas en París, para resolver de forma definitiva muchos de los misterios en torno a la muerte de Morrison, y reconstruye los días y horas finales de la mayor estrella de Rock estadounidense.

Siddharta

Sidharta

Siddartha – (Hermann Hesse)

Es Siddartha un hindú  de la casta de los Brahmanes, pero la total contemplación de la religión de Brahma no lo satisface y se inicia en la orden de los mendicantes, donde tampoco logra contentar su alma, siempre inquisitiva.

Siddartha lo abandona todo y acaba de barquero, un barquero que se transforma en el símbolo del que busca incansablemente la verdad.

Nacido en Alemania en 1887, Premio Nobel de Literatura, poeta y periodistaHermann Hesse era un gran conocedor de la filosofía oriental y un buscador del alma humana. Con la hondura propia de uno de los pensadores contemporáneos más influyentes, expone en esta novela sus apasionantes conclusiones filosóficas sobre una humanidad que crea y se destruye al mismo tiempo.

No creo en nuestra ciencia, ni en nuestra política, ni en nuestra manera de pensar, y no comparto ni uno solo de los ideales de nuestro tiempo. Pero no carezco de fe. Creo en las leyes milenarias de la humanidad, y creo que sobrevivirán a toda la confusión de nuestra época actual… Creo que, pese a su aparente absurdo, la vida tiene un sentido

(Hermann Hesse).

Contrafábula

Contrafabula

Contrafábula – (Enrique Gracia Trinidad)

Aunque mi querido amigo Enrique Gracia Trinidad ha ganado un montón de premios, o quizá precisamente por eso, sus preciosos libros de poesía no se encuentran con facilidad en los estantes de las librerías. Para paliar esa deficiencia, Enrique ha coleccionado sus poco accesibles poemarios y los ha agrupado en un tomo, que es el que ahora tienes en las manos, lector.

Enrique es un poeta de voz marcadamente propia. Sus poemas son sólo él. No comparte poética con nadie (debe ser lo único que no comparte, porque Enrique Gracia es una de las personas más desprendidas y generosas que conozco). Sin embargo, y pese a la evidente singularidad literaria, es posible ubicarlo junto a otros poetas del pasado o del presente, que podrían emparentarse con él. No hay que olvidar, por ejemplo, que nuestro amigo empezó a escribir poesía en serio después de leer la célebre Antología rota de León Felipe, que le impresionó vivamente. Y tampoco que Enrique es un poeta culto, de amplias y variadas lecturas que cubren un espacio cronológico muy dilatado, desde nuestro insustituible cancionero tradicional a la producción literaria de nuestros poetas más jóvenes.

Yo, que soy de su quinta (ambos nacimos en 1950), me siento muy a gusto en el cuarto de estar de su poesía; que es casi tan confortable para mí como la altura de su espíritu o la profundidad de sus sentimientos.

Pero no estoy solo a la hora de disfrutar del genio poético de Enrique. Quien lo ha escuchado recitar alguna vez en público  –es un magnifico recitador–  queda inevitablemente atrapado para siempre en esa red de sensibilidades y de humanísimas propuestas que resumen lírica, tejida con amor y con humor, con talento y sin prisa, a lo largo del tiempo. Y detrás de su maestría, guiñándole un ojo de complicidad desde la galería de los siglos, brindan por él y por su poesía los colegas con quienes más ha ido intimando, todos ellos de auréntico fuste, como Lope, Quevedo, Los Machado, Vallejo y Gil de Biedma, entre otros.

Como, además de esplendido vate, Enrique es un dibujante fenomenal, no es raro que en su poesía sean frecuentes las alusiones al mundo de las artes plásticas, pero sus versos tampoco pueden sustraerse al benéfíco influjo de la música (el excelente oído poético de Enrique quizá se lo confiera su condición de consumado melómano) ni  la concurrencia, en fin, de todas las bellas artes en coro, porque en el fondo del poeta Enrique Gracia vive desde hace muchos años un artista total, de los que eran corrientes en el Renacimiento y hoy escasean tanto como el okapi o el urogallo.

Bien venido sea el volumen en el que se dan cita las aventuras y desventuras líricas de Enrique, precedidas por estas líneas de admiración y cariño.

Confieso que he vivido

Confieso que he vivido

Confieso que he vivido – (Pablo Neruda)

Neruda narra, con la inigualable potencia verbal que caracteriza a sus mejores escritos, no sólo los principales episodios de su vida, sino las circunstancias que rodearon la creación de sus poemas más famosos.

Magistralmente, el autor expone tanto su concepción del arte y de la poesía cuanto los motivos que lo llevaron a defender hasta el final de su vida sus conocidas posiciones políticas.

De forma no menos brillante, rememora la figura de algunos amigos: García Lorca, Alberti, Miguel Hernández, Éluard, Aragon… y su relación con personajes destacados de la política contemporánea.

A este respecto, resulta particularmente emotiva la evocación  –que cierra este libro–  de su amigo el presidente Allende, escrita a los tres días de su trágica muerte.

El poeta -escribió Neruda- debe ser, parcialmente, el cronista de su época.” A lo largo de estas Memorias, Pablo Neruda se mostró como un auténtico cronista y testigo de nuestro tiempo.

En el presente libro manifiesta una vez más que un poeta es una “conciencia puesta en pie hasta el fin“; y la tensión estilística de la prosa de Neruda es equivalente a la tensión expresiva y a la perentoria vigencia y exigencia moral que caracterizan su obra poética.

Escritas las memorias hasta casi el momento de su muerte también abarcan en plenitud las pujantes vivencias del autor, desde las primeras experiencias infantiles con sabor agreste en los bosques de Chile, hasta la culminación del reconocimiento mundial del Premio Nobel, todo conjugado con el acto de creación poética que fue su existencia.

Existencia que se nos aparece casi nimbada de fábula en esta obra póstuma en donde la leyenda del poeta se funde con los concretos materiales –materia telúrica– de la creación universal y se eleva, en alas de la sublimidad, a las más altas esferas del numen. Poeta esencial, Neruda, sus memorias contribuyen a concretar la esencia de su poesía.

Miguel Angel

Miguel angel

Miguel Angel – (Heinrich Koch)

Miguel Angel Buonarroti está considerado por muchos como el mayor artista de todos los tiempos, y desde luego su obra escultórica, pictórica y arquitectónica, unida a sus escritos poéticos y a sus amplios conocimientos de otras materias, avalan suficientemente esta afirmación. Sin ninguna duda, el término de genio es el que mejor define a este personaje.

Heinrich Koch realiza en esta biografía un recorrido por la vida y la obra del polifacético artista, a partir de un minucioso análisis de documentos de la época. Una buena selección de cartas, poemas y escritos del propio Miguel Angel sirven para poner de manifiesto,con objetividad, no sólo el entorno, los hábitos de trabajo y la forma de vida del toscano universal, sino también, y sobre todo, los rasgos más destacados de su controvertida personalidad y de su arte.

Miguel Angel fue toda su viuda un solitario; lo fue incluso en la cúspide de su fama: mientrs trabajaba en los frescos de la Capilla Sixtina confesaba a su hermano en una carta: “Estoy tan atareado y tan sometido a esfuerzos físicos que sólo puedo ocuparme de mi mismo. No tengop amigos, ni tampoco los deseo

Esta confesión fija una situación fundamental de su existencia: la soledad. Una soledad que era condición imprescindible para desarrollar su creatividad attística, y a la qu, además, tendía por inclinación natural. Miguel Angel se aislaba de un entorno que juzgaba tosco e incapaz de comprender su arte. A su vez, sus contemporáneos censuraban su caracter huraño, sus extrabagancias, todas estas críticas, según se desprende de una conversación con Vittoria Colonna y otras personas de su confianza, transmitida por el pintor portugés Francisco de Holanda: “La gente es muy dada a difundir mentiras sobre los pintores de renombre: son raros, insoportables y rudos en el trato, y sin embargo nadie más humano que ellos” La dificultad de trato con esos artistas no radica únicamente en su orgullo, porque rara vez encuentran personas que comprendan sus obras. Además, evitan las conversaciones vanas, que pueden arrancarlos de su rico mundo interior…

Es disparatado pensar que un artista se aparta de las personas por puro orgullo o soberbia, porque ése es el camino más fácil para perder amigos y granjearse enemigos. Si tal hace, justo es que se le critique. Pero si desdeña las palabras hueras y la fácil lisonja por no estar acordes con su forma de ser y porque debe dedicar todas sus enegías a su arte, me parecería la mayor de las injusticias impedirle vivir a su aire. ¿Po qué, entonces, importunar a semejante hombre que voluntariamente prefiere la soledad? ¿Por qué obligarle a participar en conversaciones vacías que perturban su calma creadora? ¿Acaso no sabeis que hay tareas que necesitan de la persona entera sin darle un momento de respiro para la ociosidad…? Vosotros no juzgaís a un artista por su propio valor, sino tan sólo prque lisonjea vuestro orgullo, relacionaros con una persona que trata con papas y emperadores. En mi opinión el artista que presta oídos a la adulación del público más que a la calidad de su propio arte, no es un verdadero artista, sino un espíritu corriente que no es preciso buscar con linterna porque se le encuentra en todas partes…