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Crítica de la Violencia

Critica de la violencia

Crítica de la Violencia – (Walter Benjamin)

Crítica de la Violencia es uno de los textos más leídos del filósofo marxista Walter Benjamin. Desde el ámbito del Derecho, la Moral y la Justicia, el pensador alemán expone sus tesis sobre los fundamentos de la violencia y las contrapone con las ideas de juristas conservadores como Carl Schmitt, o teóricos revolucionarios como Geroge Sorel .

Jacques Derrida y Giorgio Agamben son algunos de los lectores que han revalorizado este celebre ensayo Jurídico-Político.

Walter Benjamin, uno de los pensadores más influyentes del siglo XX, fue una de las incontables víctimas del nazismo: Él y su obra fueron proscritos en la Alemania de Hitler. Perseguido por la Gestapo cuando trataba de huir a España, se suicidó el 27 de Septiembre de 1940 en la localidad fronteriza de Portbou… (donde una vez a mi me llamaron Moro, y no me sirvieron una cerveza en un bar)

El Peso de la Paja

El peso de la paja

El Peso de la Paja – (Terenci Moix)

El prestigioso escritor y académico Pere Gimferrer dice en el prólogo a este libro: “Puede leerse como un digest anecdótico y documental de una época, pero es mucho más que esto; es una auténtica obra de arte, insólita por su coraje e implacable lucidez

En efecto, con una falta de pudor poco habitual en las letras españolas, Terence Moix aborda lo que él considera el empeño más arriesgado de su ya dilatada carrera: mostrarse en espectáculo mientras bucea en lo más profundo de su identidad y al mismo tiempo desbordando los límites de la vida para conectar con toda su obra anterior. En una infancia dominada por el cine, realidad y fantasía establecen un juego sorprendente, que tiene como objeto un empeño todavía más comprometido: el descenso a lo más profundo de una sexualidad atormentada e inconformista.

Libro de tremenda sinceridad, que va de la lírica al sarcasmo, de lo patético a lo tierno, representa además la lenta, obstinada consecución de un estilo fresco, ágil y desinhibido y una absoluta libertad de creación.

En el Cine de los Sábados –primer titulo de estas memoriasMoix arranca de su vida en Roma (1969-1970) y evoca y plantea un enorme fresco de la vida española durante las dos décadas anteriores. Transcurre así su infancia y primera adolescencia en un ambiente popular, cuya vitalidad llega a desbordar a la simple descripción literaria. Es el palpito entrañable y vital de un mundo perdido para siempre el que surge de estas páginas que toman por centro la barcelonesa plaza del Peso de la Paja, durante los años cuarenta y primeros cincuenta.

Moix deja en manos de los historiadores el análisis socio-político de aquellos tiempos para concentrarse en el aspecto humano y en la revelación de su propio universo íntimo. Es, en este sentido, una obra “egoísta” que no duda en adentrarse en las regiones más particulares del ser.

En palabras de Gimferrer, “al cabo triunfa, en el ánimo del lector, algo más que vivacidad, más que simple gusto por lo chocante o pintoresco, más que humor o versatilidad expresiva, algo que es verdaderamente grande, hermoso y auténtico. Triunfa la literatura“. Es, pues, el más descarnado auto-retrato de uno de los autores más leídos de la literatura española actual.

De mi Vida

De mi vida

DE MI VIDA – (Indalecio Prieto

En 1965, como resultado de la iniciativa y el esfuerzo de unos pocos amigos de Indalecio Prieto, fieles guardianes de su obra, se publicó “De mi Vida“, un interesantísimo recopilatorio de “recuerdos, estampas, siluetas, y sombras

Para que este libro viera la luz fue preciso constituir una editorial, que se denominó “El Sitio“, y justo es dejar aquí constancia del esfuerzo desarrollado por aquellos devotos de Indalecio, cuya empresa hubo de ser interrumpida por diversas razones que todos conocemos. La Dictadura.

Sin embargo “Ediciones Oasis“, es consecuente en su empeño de ofrecer a las actuales y futuras generaciones, el ideario político y la expresión literaria de las más preclaras figuras de la Segunda República Española.

Político, estadista, tribuno, escritor, periodista, es Indalecio uno de los hombres más representativos de la España Republicana, y uno de los pocos que prosiguió en el exilio la lucha emprendida en su patria, cuya acción, la palabra y la pluma, sin desmayo y hasta el último día de su existencia.

El mismo lo dejó dicho: “No hemos perdido la fe“, “No la he perdido yo“. Tildado, no sé si sin razón o con justicia, de hombre escéptico, “tenemos fe“, “tengo fe en nuestra España, en los destinos de la Patria inmortal, y todos ansiamos volver a ella

Quienes todavía sean jóvenes, para rendirle tributo de su esfuerzo, y quienes hayan doblado la cúspide desde donde se puede contemplar serenamente la vida, con la santa ambición de devolverles nuestros huesos para que la sabía que reste de nuestros despojos pueda ser raíz de árbol, espiga de trigo, tallo de flor o, más humildemente, musgo pegado a las viejas piedras del solar español
Desde México el 11 de Febrero de 1962, frente a un escrito para la revista “Siempre“, su escrito final acabó con unos puntos suspensivos…..y ahí, en ese preciso momento dejo la vida terrenal.

Asturiano de nacimiento, en sus escritos evoca el asedio de los Carlistas a Bilbao en 1873, y rememora la heroica defensa por los auxiliares, los hombres libres de la villa invicta, y también recuerda la sociedad organizada por los supervivientes de la defensa de Bilbao.
En recuerdo de esta, y homenajea la memoria de los mártires de la libertad.

“La Sociedad El Sitio”2 representa en la capital de Vizcaya, y ante España entera, el sentimiento liberal del pueblo bilbaíno, sentimiento liberal que más tarde encontró expresión popular en los partidos políticos de la República.
De ese Bilbao amante de la libertad fue representante Indalecio Prieto, por elección popular, en la Diputación de Vizcaya, en el Ayuntamiento bilbaíno, en el Parlamento español, siempre con significación socialista, Partido al que perteneció y sirvió consecuentemente desde los 16 años.
De ese Bilbao, también sitiado hoy por las fuerzas del absolutismo y la tiranía. De elevada devoción sirvió, y es símbolo imperecedero el nombre evocador del glorioso episodio histórico que sirve de lema a la publicación de su obra.

Así fue Indalecio Prieto:

Periodista: Consagro a su profesión, amor intenso y perdurable y supo destacarse.
Tribuno: En las calles, en las plazas y en los escaños parlamentarios, con su arrebatadora elocuencia, causó la admiración y el elogio de quienes le escucharon.
Escritor: Correcto, atildado, severo y exigente consigo mismo; impecable de forma y substancia de fondo.
Filosofo: De la escuela de los escépticos. Así tenía que ser, habida cuenta de su idiosincrasia.
Socialista y político: Sagaz, tesonero, luchador, infatigable en pos de un ideal.
Demócrata: Rígidamente disciplinado, acató y respetó siempre las decisiones adoptadas por la mayoría de sus correligionarios, aun cuando en su fuero interno se sintiera disconforme con ellas.
Diplomático: Sutil, reservado, cauteloso…. hasta el momento en que se quitaba la máscara y decía su verdad.
Estadista: En cuanto a cargo público ejerció, dejó de su paso huella imborrable y beneficiosa.
Polo Magnético: Con sus audacias hazañosas y su verba genial, atrajo y subordinó, sin proponérselo, a individuales aisladas y a compactas muchedumbres.
Heroico: Se puso delante, impávido, a toda suerte de riesgos y asechanzas.
Se enfrentó sin titubeos, cuando lo juzgo preciso, con los más soberbios y encumbrados próceres y también con asesinos mercenarios que actuaban al servicio de empresas y magnates influyentes y poderosos. Temperamental, resuelto y valiente sin igual.

Indalecio Prieto, un hombre que de vez en cuando nace uno de siglo en siglo, que aparecen entre nosotros, viven con nosotros, sufren y gozan físicamente como nosotros, se equivocan a veces, pero no tanto como nosotros…Lo que quiere decirse que fue un “Súper hombre

Louis Auguste Blanqui

Seamos realistas,  pidamos lo imposible!

Louis Auguste Blanqui (1805-1881), fue un activista político revolucionario y socialista francés que organizó el movimiento estudiantil parisino, y luchó en primer lugar por la instauración de la república contra la monarquía y en favor del socialismo.

Sus escritos influenciaron su país de manera decisiva durante el siglo XIX. Su entrega absoluta a los movimientos revolucionarios que gestó, su ejemplo personal, sus ideales defendidos con “las armas en la mano” y su activo liderazgo inspiraron el blanquismo (primero la República y, una vez lograda ésta, el comunismo), la corriente revolucionaria que fue uno de los referentes ideológicos y militantes de la Francia en que vivió.