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Toda la belleza del mundo

Toda la belleza del mundo

Toda la belleza del mundo – (Jaroslav Seifert)

Jaroslav Seifert (Praga – 1901), galardonado en 1984 con el Premio Nobel de Literatura, es uno de los grandes poetas de nuestro tiempo. Subtitulada “Historias y Recuerdos“, Toda la belleza del mundo es su principal obra en prosa.

En este extenso y variadísimo libro de memorias, de constante inventiva y amenidad, sostenido por un sentido del humor, unas dotes de observación y un aliento poético admirables, Seifert reconstruye, sin sujeción alguna a la cronología rigurosa ni a las habituales convenciones del género, la propia vida, la de una ciudad  —Praga—  la de un país entero y la de toda una zona particularmente fecunda de la intelectualidad y la creación artística centroeuropea, que, atenta a las raíces autóctonas y sin perder de vista los vientos de renovación del París de las vanguardias, recorrió, desde los días crepusculares del imperio austrohúngaro hasta la actualidad, un azaroso y vasto itinerario que constituye una de las experiencias culturales y humanas más significativas del siglo XX.

Galería de tipos, archivo de imágenes y anécdotas, creación conmovedora y conmovida de un artista verbal único, Toda la belleza del mundo es una obra esencial de la literatura contemporánea.

Quo Vadis…?

Quo Vadis

Quo Vadis..? – (Enrique Sienkiewicz)

Petronio, que la noche antes había asistido en el Palatino a un banquete en el cual se había aburrido oyendo las sandeces de Vatinio y discutiendo con Nerón, Séneca y Lucano sobre si la mujer tiene alma, se levantó luego de mediodía y como siempre enervado. Desde hacía algún tiempo no gozaba de salud, pero el baño matinal le activaba la circulación de la sangre, le restauraba las fuerzas, le reanimaba, y al salir del “eleoterio” (último departamento de los baños) sentíase rejuvenecido, lleno de vigor, con los ojos brillantes y tan esbelto y gentil que al mismo Otón superaba en belleza. Con justicia le llamaban el “Arbitro de las elegancias

Solamente concurría a las termas (baños públicos de Roma) en el caso de aparecer algún retórico notable del que se hicieran grandes elogios en la ciudad o cuando podían presenciarse en los “efebeos” luchas en extremo interesantes. En su ínsula (lo que hoy llamamos manzanas) poesía un baño tan vasto y lujoso que el mismo Nerón lo reputaba superior al suyo, dechado de elegancia y suntuosidad.

Se levantó tarde, como dijimos, y se bañó. Después, tendido sobre una mesa de ciprés cubierta de blanco lino egipcio, aguardó, con los ojos medio cerrados que le reaccionase el vaho tibio del “lacónico“.

Por fin abrió los ojos y se decidió a hablar. Preguntó por el estado del tiempo y por las piedras preciosas que prometiera traerle aquella mañana el joyero Idomeneo. Se le respondió que el tiempo era magnífico, que del lado de los Montes Albanos soplaba un viento apacible y que Idomeneo aún no se había presentado…

Historias de Nueva Orleans

Historias de Nueva Orleans

Historias de Nueva Orleans – (William Faulkner)

En este libro “Historias de Nueva Orleans“, cuya primicia en lengua española nos honramos en ofrecer a los lectores, tiene un significativa importancia en la obra literaria de uno de los indiscutibles genios de la literatura americana de este siglo.

Faulkner que decía leer todos los años El Quijote era muy disciplinado a la hora de escribir. Podía ir a dormir totalmente borracho y estar trabajando al día siguiente desde las ocho de la mañana hasta el mediodía. Tras la comida escribía con una letra pequeña e ilegible hasta las cuatro, y después de cenar podía estar trasegando bourbon unas cuantas horas.

Localizado en el primer cuarto de siglo, recoge las primeras inquietudes creadoras de William Faulkner, y marcan en general la pauta de lo que ha de ser en el futuro la obra del gran novelista.

Casi todos sus temas aparecen esbozados en estas historias, de indiscutible fuerza y originalidad, y a las que el tiempo, lejos de haber gastado, ha dotado de un perdurable poso de clasicismo.

Libro imprescindible en el conocimiento de la obra del gran Premio Nobel desaparecido, como muy bien señala en el prólogo de la edición el crítico americano Carvel Collins, “Historias de Nueva Orleans” es un pequeño conjunto de obras maestras que satisfarán las apetencias del más exigente lector.

Noticia de un secuestro

Noticia de un secuestro

Noticia de un secuestro – (Gabriel García Márquez)

Gabriel García Márquez vuelve a su oficio de reportero para abordar la historia actual de Colombia a través del relato del secuestro de diez personas, periodistas y familiares de políticos, a manos de sicarios del cártel de Medellín.

Los sucesos se desarrollan en un clima de fuertes tensiones sociales, en plena ofensiva de los capos del narcotráfico para presionar a las instituciones del país.

El autor galardonado con el Premio Nobel, ha construido con su proverbial maestría narrativa una trepidante y documentada crónica que refleja las agudas contradicciones de una sociedad dividida con el estigma de la más dañina de las drogas: la droga del dinero fácil…

Con “Noticia de un SecuestroGarcía Márquez ha escrito una historia terrible donde hay más víctimas que los propios secuestrados. El autor ahonda en el dolor de los que están privados de libertad, pero también en la angustia incalculable de sus familias y en la tensión de los captores. En un artículo citado, escribió García Márquez: “Quienes vuelvan alguna vez sobre el tema de la violencia en Colombia tendrán que reconocer que el drama de este tiempo no era sólo el del perseguido, sino también el del perseguidor. Que por lo menos una vez, frente al cadáver destrozado del pobre campesino, debió coincidir el pobre policía de a ochenta pesos, sintiendo miedo de matar, pero matando para evitar que lo mataran. Porque no hay drama humano que pueda ser definitivamente unilateral“.

En esta novela, el Nobel colombiano demuestra la afirmación: es una historia llena de víctimas. Víctimas son los secuestrados y quienes les aman; víctimas son los secuestradores, que tienen de algún modo los motivos del lobo para cometer sus crímenes; víctima es la propia nación colombiana, que vive inmersa en una espiral de crímenes de la que no puede ni sabe salir. No hay juicios de valor, no hay falsas moralinas: sólo una porción de hechos terribles contados al detalle, que pondrá en tela de juicio el mismo lector que creyó a pies juntillas que una invasión de mariposas precedía la aparición de Mauricio Babilonia.

Agosto 1914

Agosto 1914

Agosto 1914 – (Alexander Soljenitsin)

La novela, cabeza de una trilogía que el autor, Premio Nobel 1970, califica de obra cumbre de su vida, trata sobre la terrible derrota sufrida por el ejército zarista en la Prusia Oriental durante los diez primeros días de la Primera Guerra Mundial, un período que muchos historiadores consideran como el que inició el camino hacia la revolución, la guerra civil y el terror en la Rusia de primeros de siglo.

El rápido y deslavazado avance de las tropas rusas sobre Prusia se ve seguido de un vertiginoso y desorganizado despliegue en retirada de esas tropas invasoras, copadas por el hábil general François, y presionadas por los cuerpos del ejército de von Ludendorff y von Hindenburg.

Soljenitsin nos narra el desbarajuste imperante en el Estado Mayor ruso, donde generales ineptos, cuando no cobardes llevaron al sacrificio a gran número de soldados que, dóciles en la sumisión de siglos ante ideas que pronto cambiarían, hicieron patente su valor y su capacidad victimaria.

Aunque sólo sea como contraste excepcional, se dibujan también otras figuras militares como Samsónov, Martos, Kzimov, el incansable coronel Vorotíntsev, etcétera, responsables y competentes.

Se nos relata, asimismo, el fondo del gran sueño de una Rusia dormida, desde hacía un siglo, y que precisaba, para despertar, el choque brutal contra la férrea organización prusiana. Contra ese prolongado letargo ya pugnaban los arañazos de los socialrevolucionarios, de los anarquistas místicos de Tolstoi, de la “intelligensia” y de los estudiantes.

En medio de la transición, se mueven dramáticamente ante unos trágicos sucesos, todavía no comprendidos en su exacto valor histórico, unos personajes de gran aliento humano que discurren su angustiada peripecia.

Adiós a las armas

Adios a las armas

Adiós a las armas – (Ernest Hemigway)

Adiós a las armas es, para muchos críticos, la obra máxima de Ernest Hemigway. En ella late toda la filosofía vitalista del gran Nobel americano, su aparente desbordamiento pasional, el lenguaje directo, enmarcado en una estructura sintáctica simplicísima y de sorprendente eficacia narrativa.

Adiós a las armas es al mismo tiempo una gran novela de amor y una gran novela de guerra. La lucha en Italia durante la Primera Guerra Mundial y el desastre de Camporetto sirven de fondo a una dramática historia de amor que fue protagonizada en su fondo a una dramática historia de amor que fue protagonizada en su inolvidable versión fílmica por Gary Cooper. Hace años, un jurado compuesto por los más destacados críticos franceses, seleccionó Adios a las armas entre las diez mejores novelas de este siglo.

Crepusculario

Crepusculario

Crepusculario – (Pablo Neruda)

Este originalísimo libro de la adolescencia y juventud de Pablo Neruda, que con él entró de golpe en la gran poesía. Nacido Neruda en Parral (Chile) en 1904, publicó “Crepusculario” en Santiago, en 1923, es decir a los 19 años. Pero él mismo los hace datar de 1919, la cual leva a una edad tan temprana para la madurez y belleza de esos versos que puede considerarse a Neruda como uno de los raros casos de integridad creadora nata.

De allí esa continuidad segura, consciente, en la evolución de su poesía y su pensamiento, ese artesanado firme que le permite realizar el ideal de oficio de Goethe: regir la propia poesía, ser dueño del instrumento expresivo como el ejecutante musical del suyo y hacerlo dar las medidas precisas del “puro producto, alimentos vegetales, celestes o terrestres, poesía…” como Neruda mismo dice…

Mi Credo

Mi credo

Mi Credo – (Hermann Hesse)

El Credo a que me refiero no es fácil expresarlo con palabras. Podría explicarse así: creo que, a pesar de su aparente absurdo, la vida tiene sentido; y aunque reconozco que este sentido último de la vida no lo puedo captar con la razón, estoy dispuesto a seguirlo aun cuando signifique sacrificarme a mi mismo. Su voz la oigo en mi interior siempre que estoy realmente vivo y despierto. En tales momentos, intentaré realizar todo cuanto vaya contra las costumbres y leyes establecidas. Este credo no obedece órdenes ni se puede llegar a él por la fuerza. Solo es posible sentirlo.

En Mi credo nos permite conocer su valoración de las personas, a quienes divide en “racionales” y “piadosas“. El racional —indica— aspira al poder. El piadoso se siente parte de la Tierra. Entre los segundos nombra a Sócrates y al “Salvador” (Jesucristo), quienes sufrieron vergonzosos juicios por parte del poder y el pueblo, y se pregunta, si cediendo ambos en su postura, si no habiendo sido tan heroicos, sus jueces les hubiesen perdonado, pero su conclusión es que: “haciendo culpable al enemigo de su muerte” triunfaban sobre él.

Las hormigas también libran guerras; las abejas también organizan Estados; las marmotas también acumulan riquezas».
Una sabe que está cerca del autor cuando lee estas páginas; Hesse, está ahí. Polifacético, temeroso, valiente. Por eso, al llegar al final, que acaba con un pequeño cuento de los hermanos Grimm, una no puede dejar de conmoverse, mientras piensa que ese pequeño relato, deberíamos copiarlo y tenerlo siempre a la vista:

“Una huerfanita hilaba, sentada sobre el muro de la ciudad, cuando vio salir un sapo de una hendidura. Rápidamente extendió junto a ella su pañuelito de seda azul, que los sapos aman con pasión y solo a ellos se dirigen. En cuanto el sapo la vio, dio media vuelta, volvió con una pequeña corona de oro, la colocó sobre el pañuelo y se fue de nuevo. La niña tomó la corona; centelleaba, y la formaban los más delicados hilos de oro. Al poco rato, el sapo volvió y, al no ver la corona, se deslizó por el muro y golpeó contra él su cabecita, lleno de dolor, hasta que sus fuerzas se agotaron y cayo muerto. Si la niña no hubiese tocado la corona, el sapo habría sacado más tesoros de la hendidura”.

Tener y no tener

Tener y no tener

Tener y no tener – (Ernest Hemingway)

Tener y no tener (1937) es una de las novelas de Hemingway que más ha contribuido a extender universalmente su fama de novelista al alcance del más vasto de los públicos. El interés está aquí conseguido mediante el vigoroso trazado de personajes, que, si no fuera por la forma airada en que asumen su “fatum“, nos recordaría a William Faulkner.

Un mundo en que los ricos son extrañamente insolidarios los unos de los otros, los intelectuales cultivan con premura su mala conciencia y los pobres se sienten unidos entre sí por razones sentimentales.

Ernest Hemingway nació en Oak Park (Illinois) en 1898. Corresponsal de guerra en España, cimentó su fama con “Farewell to Arms” (1929) y “For whom the bell tolls“, (1940). Al final de la Segunda Guerra Mundial se estableció en Cuba. Obtubo el Premio Pullitzer en 1953 con “The old man and the sea” y el Nobel en 1954.

Las Piedras del Cielo

Las piedras del cielo

Las Piedras del Cielo – (Pablo Neruda)

En 1971 Pablo Neruda recibió el Premio Nobel. Esta distinción  no hizo más que corroborar el alto y bien ganado prestigio internacional del gran poeta chileno, tal vez la figura literaria más relevante de todo el continente latinoamericano. Nacido en Parral en 1904, ya hacia 1920 y en Santiago, Neruda da a conocer sus primeras poesías, muchas de ellas integrarían “Crepusculario“, libro publicado en 1923. Un año después aparecen los “Veinte poemas de amor y una canción desesperada“, su obra más difundida. Luego vienen sus viajes por Oriente en cargos consulares, su permanencia en España durante la Guerra Civil, su actividad política y las persecuciones de que fuera objeto por ese motivo, sus amistades, sus amores, sus hobbies, los premios y las polémicas que suscitará su obra. Esta, sobre todo.

Con Las tres Residencias, El Canto general, Estravagario, o sus Odas elementales: con un caudal de poesía inagotable, como lo demuestran espléndidamente Las Piedras del Cielo, su último libro publicado (1970) que hoy se incorpora a la Biblioteca Clásica y Contemporánea y cuyos versos revelan una “lozanía, una luminosidad, una limpieza de piedras recién lavadas por el río de la experiencia, de la vida