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Catalina de Aragón

Catalina de aragon

Catalina de Aragón – (Luis Ulargui)

La vida de Catalina, hija de Fernando de Aragón y desgraciada esposa de Enrique VIII, cobra nueva luz en las páginas de esta documentadisima y estimulante biografía. El destino de la joven princesa quedó sellado con el acuerdo de matrimonio que su padre dispuso para ella. Las alianzas estratégicas exigían emparentarse con los ingleses, y así Catalina acabó convirtiéndose en esposa de Enrique, célebre por su promiscuidad y deseoso de obtener un hijo varón para la continuidad del trono. Tras veinticinco años de matrimonio, Enrique VIII alejó a Catalina de la corte, exigiéndole el divorcio para poder casarse con Ana Bolena. Aquella turbulenta historia de infidelidades y de intrigas políticas, habría de desembocar en el cisma de la Iglesia católica y en el advenimiento de la confesión anglicana.

Catalina de Aragón, mujer de fuerte carácter, culta y reservada. Hija de reyes, reina y madre de reina, personaje que protagonizó uno de los episodios clave de la historia de Europa. La vida de Catalina de Aragón, hija de los Reyes Católicos, princesa de Gales por su matrimonio con Arturo Tudor y reina consorte de Inglaterra como primera mujer de Enrique VIII, estuvo jalonada de hitos que fueron configurando a un personaje cuyas decisiones y actuaciones fueron fundamentales para entender la Europa del primer tercio del siglo XVI.

Uno de sus enemigos, el arzobispo de Canterbury y Thomas Cranmer, dijo de ella que, de haber sido un hombre, hubiese sido el mayor de los héroes nacidos en la historia. Y es que Catalina de Aragón por su fortaleza, por su convicción, por su educación, por su cultura, por su labor en pro de la formación de las mujeres y por su diplomacia de criterio fue una auténtica representante del Renacimiento. En muchas ocasiones su dramático divorcio de Enrique VIII ha ensombrecido otras facetas de una mujer sumamente moderna para su tiempo.

Esta biografía, recogiendo las últimas aportaciones de la historiografía, no sólo recrea la vida privada de su protagonista y la de múltiples personajes que se relacionaron con ella, sino que también es el mejor testimonio de una época en la que comenzó a modelarse el destino de un país.

El Decamerón

El Decameron

El Decamerón – (Juan Boccaccio)

El Decamerón, escrito entre 1249 y 1353, es una colección de cuentos, quizá la colección por antonomasia de la literatura mundial, y punto de referencia del que han partido desde entonces otras muchas creaciones narrativas.

La obra esta compuesta por cien cuentos que los diez protagonistas relatan cada noche de su retiro en una villa donde se refugian de la peste que asola Florencia.

Cada uno de estos personajes  —siete mujeres y tres hombres—  recrea un singular retrato psicológico, con personalidad bien definida, que sirve para ilustrar los distintos temas que se abordan en cada cuento.

En ellos se dan cita el ingenio, la reflexión, el amor, el erotismo  —de modo sorprendente ha sido considerado este libro como una obra exclusivamente erótica—  la virtud y la fortuna, todos ellos tratados con una magistral técnica de narrador.

Un libro que provocará en el lector tanto la risa como la tristeza, la reflexión y la pasión, el deleite por lo sensual y el respeto por lo sagrado, y que por encima de todo le hará experimentar el verdadero placer de la buena lectura.

El Decamerón es una obra medieval de enorme importancia, de gran valor cultural e histórico. Precursora del Renacimiento, de ideas muy avanzadas para su época. Se respiran aires de libertad, es un “carpe diem” en toda regla. También es un libro feminista, en cierto sentido. Está dedicado a las mujeres. Se reivindican su inteligencia, su ingenio y su sexualidad, su derecho a acostarse (o no) con quien deseen, aunque estén casadas o sean monjas.

En los cuentos predomina el tema amoroso y de deseo sexual. Hay mucho humor, bromas mas que pesadas, burlas a cornudos, destellos de ingenio que ayudan a escapar de una situación apurada, divertidos eufemismos y metáforas sexuales muy graciosas. El sexo es bastante atrevido, se puede encontrar incluso, un trío bisexual, un intercambio de parejas o a todo un convento de monjas compartiendo los favores del mismo hombre. En otros cuentos hay una furibunda crítica anticlerical, se denuncia todo lo que siglo y pico después, provocó la división del cristianismo. 

Contrafábula

Contrafabula

Contrafábula – (Enrique Gracia Trinidad)

Aunque mi querido amigo Enrique Gracia Trinidad ha ganado un montón de premios, o quizá precisamente por eso, sus preciosos libros de poesía no se encuentran con facilidad en los estantes de las librerías. Para paliar esa deficiencia, Enrique ha coleccionado sus poco accesibles poemarios y los ha agrupado en un tomo, que es el que ahora tienes en las manos, lector.

Enrique es un poeta de voz marcadamente propia. Sus poemas son sólo él. No comparte poética con nadie (debe ser lo único que no comparte, porque Enrique Gracia es una de las personas más desprendidas y generosas que conozco). Sin embargo, y pese a la evidente singularidad literaria, es posible ubicarlo junto a otros poetas del pasado o del presente, que podrían emparentarse con él. No hay que olvidar, por ejemplo, que nuestro amigo empezó a escribir poesía en serio después de leer la célebre Antología rota de León Felipe, que le impresionó vivamente. Y tampoco que Enrique es un poeta culto, de amplias y variadas lecturas que cubren un espacio cronológico muy dilatado, desde nuestro insustituible cancionero tradicional a la producción literaria de nuestros poetas más jóvenes.

Yo, que soy de su quinta (ambos nacimos en 1950), me siento muy a gusto en el cuarto de estar de su poesía; que es casi tan confortable para mí como la altura de su espíritu o la profundidad de sus sentimientos.

Pero no estoy solo a la hora de disfrutar del genio poético de Enrique. Quien lo ha escuchado recitar alguna vez en público  –es un magnifico recitador–  queda inevitablemente atrapado para siempre en esa red de sensibilidades y de humanísimas propuestas que resumen lírica, tejida con amor y con humor, con talento y sin prisa, a lo largo del tiempo. Y detrás de su maestría, guiñándole un ojo de complicidad desde la galería de los siglos, brindan por él y por su poesía los colegas con quienes más ha ido intimando, todos ellos de auréntico fuste, como Lope, Quevedo, Los Machado, Vallejo y Gil de Biedma, entre otros.

Como, además de esplendido vate, Enrique es un dibujante fenomenal, no es raro que en su poesía sean frecuentes las alusiones al mundo de las artes plásticas, pero sus versos tampoco pueden sustraerse al benéfíco influjo de la música (el excelente oído poético de Enrique quizá se lo confiera su condición de consumado melómano) ni  la concurrencia, en fin, de todas las bellas artes en coro, porque en el fondo del poeta Enrique Gracia vive desde hace muchos años un artista total, de los que eran corrientes en el Renacimiento y hoy escasean tanto como el okapi o el urogallo.

Bien venido sea el volumen en el que se dan cita las aventuras y desventuras líricas de Enrique, precedidas por estas líneas de admiración y cariño.