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Los cómics del franquismo

Los cómics del franquismo – (Salvador Vázquez de Parga)

Partiendo de la idea de que el cómic, como producto de una sociedad, es también reflejo de la ideología de ésta, el presente libro penetra en el examen de los cómics más representativos producidos en España durante el período franquista para extraer de ellos un significado oculto. El Capitán Trueno, El Coyote, Roberto Alcázar y Pedrín, junto con Carpanta, Las hermanas Gilda o Topolino, van desfilando, entre otros muchos inolvidables personajes, por las páginas de “Los cómics del franquismo“, tratados con una fina ironía y un hondo sentido del humor. Los cómics del franquismo resulta así no sólo un valioso estudio útil para los aficionados al tema, sino sobre todo, para el gran público, un intento de acercamiento al verdadero sentido del cómic como medio válido de expresión artística e ideológica, y un recuerdo nostálgico del mundo fantástico de la adolescencia.

La afición de Salvador Vázquez de Parga por el cómic proviene de su infancia. Creció al compás de las aventuras de Cuto, El Coyote, y El Guerrero del Antifaz, pero ello no le impidió seguir los estudios jurídicos que fundamentan su actual profesión. Su madurez no supuso, como suele ocurrir, un despectivo apartamiento del cómic, sino al contrario, una mayor comprensión del mismo como Arte y como medio de Comunicación, que le han llevado a estudiarlo y a investigarlo desde diversos puntos de vista y a reunir una importante colección gráfica. La novela popular, la novela negra y naturalmente el Cómic han sido los temas de sus colaboraciones en varias revistas. Los cómics del franquismo es su primer libro, y prepara actualmente una historia del cómic europeo.

El Florido Pensil

El florido pensil

El Florido Pensil – (Andres Sopeña Monsalve)

En la narración de lo que fue la “Des” –educación–  de varias generaciones de españoles de la pos-guerra en clave nacional-católica, un espejo fiel del fascismo postizo del régimen y de la estulticia de los constructores de su “ideología“. Partiendo de los libros de texto de la época, Andrés Sopeña evoca, con una gracia y un humor irresistibles, la escuela cotidiana, la radio local, los “tebeos” de Roberto Alcazar, el Cine de los jueves con Franco inaugurando pantanos y Yon Guein matando indios….

Todo aquello, en suma, que nos hizo “diferentes” y de lo que deberíamos aprender a librarnos, si aspiramos a ser “normales“. Para lo cual bueno es comenzar riéndonos de todo.

A través de estos medios se nos fue inculcando una manera de entender el mundo, la sociedad, España  –de Glorias Florido Pensil–  como se cantaba, con música del “himno nacional” que consiguió hacernos efectivamente “diferentes” y que sigue pesando sobre nosotros.

Este libro, al desdramatrizar con una eficaz comicidad todo este gran tinglado de vaciedad e ignorancia, puede ser el exorcismo que nos ayude a echar de dentro lo que nos queda de los viejos demonios, que no es poco.

El lector entrará en sus páginas como un libro de humor, irá descubriendo en ellas fragmentos de su propia infancia y acabará conociéndose mejor así mismo y entendiendo algo más el mundo que le rodea. Porque “de aquellos polvos vinieron estos lodos” o, si se quiere decir de otro modo, de aquellos libros y aquellas enseñanzas surgieron estas corrupciones (las que se airean) y las que se callan, porque ni siquiera se advierten, que son las peores. Y descubrirá que la mejor manera de enfrentarse a esta herencia es asumirla sin complejos y aprender a reírse de ella.

REFRÁN: “A quien no ama a sus parientes, deben romperle los dientes