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Cómo educar a sus hijos con el ejemplo

Como educar a sus hijos con el ejemplo

Cómo educar a sus hijos con el ejemplo – (Sal Severe)

¿Necesita usted este libro? Responda a estas preguntas:

¿Está cansado de repetirle las cosas a sus hijos una y otra vez hasta que le hace caso?

¿Se ve envuelto en una discusión cada vez que le pide a sus hijos que hagan algo?

¿Tiene que enfadarse para que sus hijos le obedezcan?

¿Cede ante sus hijos para que dejen de quejarse y de molestar?

¿Dice “basta ya” o “ya es suficiente” más de dos veces al día?

¿Pasan sus hijos muchas horas ante el televisor y sólo algunos minutos haciendo los deberes?

¿Discute con su cónyuge sobre la disciplina?

Cuando castiga a sus hijos ¿se siente culpable?

¿Desea que los próximos diez años pasen lo antes posible?

Si ha respondido afirmativamente a alguna de estas preguntas, este libro le ayudará a no perder el juicio.

Este libro le aportará las soluciones para enseñar a sus hijos a tener una conducta adecuada, a escuchar y a colaborar. Asimismo, le enseñará a ser consecuente y coherente y a controlar sus enfados, explicándole, cómo evitar las peleas y las luchas de poder, haciendo que impartir disciplina se convierta en una tarea más fácil y que su vida sea mucho más agradable, y aprenderá a disfrutar siendo padre.

En los últimos catorce años, Sal Severe  —psicólogo especializado en niños y adolescentes—  ha intercambiado ideas con más de 12.000 padres que han asistido a sus cursos. Este libro es una recopilación de estas experiencias y soluciones.

He dedicado los últimos veinticinco años a trabajar con niños que presentaban problemas de conducta. Algunos manifestaban problemas emocionales, dificultades de aprendizaje y falta de atención. La mayoría eran indisciplinados o, mejor dicho, aunque habían recibido normas de comportamiento no se integraban bien ni en el colegio, ni en la sociedad, ni en su relación con otros niños.

Desgraciadamente, la mayoría de estos niños tampoco se integraban en sus familias. Este es el problema que me propuse resolver. Me di cuenta de que trabajar con los padres ofrecía mayores posibilidades de ayuda. Si se mejora la vida familiar del niño, el resto de aspectos también mejorará. Por consiguiente, empecé a compartir esta experiencia que había adquirido trabajando en colegios y en centros de tratamiento con los padres. Los resultados fueron sorprendentes: una hora de tratamiento a la semana con los padres de los niños era significativamente más terapéutico que la ayuda psicológica que prestaba a sus hijos durante una hora.