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Tartarín de Tarascón

Tartarin de tarascon

Tartarín de Tarascón – (Alphonse Daudet)

Tartarín de Tarascón, el mitómano y fantasioso Tartarín, usando y aun abusando de los efectos que el espejismo produce en los calenturientos cerebros de los tarasconeses, se ha ganado fama de intrépido aventurero y hasta de audaz vapuleador de bandoleros chinos en Shangai. Pero un día el espejismo deja de funcionar y Tartarín se ve obligado a marchar a tierras argelinas a la caza de leones inexistentes. Las aventuras africanas de Tartarín, con su dosis de humor, ironía e incluso sátira del régimen colonial, mantienen el interés del lector en todo momento, que se encariña con este héroe en zapatillas, una estupenda aleación provenzal de Don Quijote y Sancho.

Don Quijote de la Mancha

El quijote

Don Quijote de la Mancha – (Miguel de Cervantes Saavedra)

Don Quijote. Personaje que se yergue como un titán, para ser un caballero andante y restablecer una sociedad dorada.

Ante todo don Quijote es voluntad de ser, pues toda su vida constituye en una lucha continua entre su voluntad y el mundo.

Un hidalgo de aproximadamente cincuenta años, de temperamento recio, delgado, estrecho de fisonomía, gran madrugador y amigo de la caza. Él y su amigo Sancho encarnan los dos tipos del alma española, el idealista y soñador, que olvida las necesidades de la vida material para correr en pos de inaccesibles ilusiones, y el positivista y práctico, aunque bastante fatalista.

Sancho Panza es un hombre de pueblo, crédulo y astuto; práctico y bondadoso e ingenuamente ambicioso, humano, burlón, disparatado en la utilización del refranero, gran amigo hombre de buen raciocinio, como lo demuestra su gobierno de la ínsula de Barataria. Es interesante como deja de ser un simple escudero para constituirse en amigo del hidalgo.

Dulcinea del Toboso es la amada ideal del quijote que esta lejos de aquella rústica aldea, mujer grosera y sin atractivo alguno, nada bonita a la que el Quijote le idealiza en su fantasía; llamábase Aldonza Lorenzo, antes de que a don Quijote le pareció dar un título de señora de sus pensamientos. La llamó Dulcinea del Toboso por ser natural de Toboso.

Rocinante. Como no existía razón que caballo de caballero tan famoso, no tuviese nombre conocido por ello a su rocín lo llamó Rocinante.

El ama de llave y la sobrina de Don Quijote son dos mujeres de clase media, de escasa preparación pero buenas y discretas. Su ama pasaba por los cuarenta años, su sobrina no llegaba a los veinte años. Ambas quieren a Don Quijote y desean curarlo de su locura provocada por leer libros de caballería.

Todo comienza cuando un noble comienza a leer libros de caballería se entusiasma y quiere convertirse en caballero andante y ser rescatador de doncellas con muchas aventuras, pero tenia que conseguir un nombre digno de caballero y un nombre de un Ducado importante, se puso a pensar y lego a la conclusión de ponerle a su caballo el nombre de: Rocinante, y a su Ducado el nombre de: Ducado de la mancha, y por supuesto solo faltaba su nombre que después varios días decidió autodenominarse: Don Quijote de la Mancha, y su reina se llamaría Dulcinea del toboso.

Después de tener ya su nombre salió para tener muchas aventuras, como derrotar a muchos dragones, rescatar doncellas y conquistar reinos. Su primer viaje no fue muy exitoso porque salió muy mal herido, entonces supo que tenia que devolverse a su Ducado donde sus amigos como el Barbero y el parroquiano lo ayudaron, y los dejaron descansar, pero el barbero pensó esconderle todos sus libros de caballería porque se había vuelto muy loco desde que se puso a leerlos, y lo hizo al día siguiente Don Quijote busco sus libros al ver que se les habían extraviado llamo a sus siervos para que los buscasen, después de una larga búsqueda, los siervos regresaron donde Don Quijote sin rastros de ellos, entonces llamo a su fiel amigo el barbero, y le pregunto si sabia donde estaban sus libros el barbero le respondió, que un extraño mago llamado “Freston” se los llevo y que nunca los devolvería porque, el le había dicho que eran mágicos, al saber esto Don Quijote se alista a buscarlos, y pelear con Freston, pero ya no podía salir solo necesitaba un escudero, y lo consigue su nombre era Sancho Panza, y se alisto para salir en la madrugada con el.

Después de salir esa madrugada tuvieron muchas aventuras donde libero ladrones, salvo pastoras, intentaron asesinarlo, bueno en fin, muchas aventuras, vuelve a su casa ya muy viejo se da cuenta de todas las locuras que cometió, le pide disculpas a Sancho por todo lo que le prometió y nos e lo cumplió, al final de todo, le pide disculpas a todos, y reparte su herencia entre sus fieles siervos, que además de siervos fueron amigos que lo ayudaron en el tiempo de sus locuras.

Miguel de Cervantes Saavedra el escritor español es una figura fundamental de la literatura universal y lo concibo, porque él ha creado la singular novela Don Quijote de la Mancha, una obra ambiciosa, con una temática rica y variada, llena de humor y ternura y que consigue llegar y entretener a los más variados públicos.

Una buena obra por la creatividad del autor, por las aventuras tan impresionantes, donde tiene un poco de realidad pero si mucha imaginación, y la personalidad de Don Quijote de la Mancha, que siempre es insistente en las cosas, no se deja rendir con cualquier cosa, y puede ser muy viejo físicamente, pero intelectualmente es muy joven, por la locuras que hace, sin temor de perder la vida, junto su amigo Sancho Panza, también se ve la amistad de Sancho Panza, porque además de ser el escudero, fue un verdadero amigo, pues al ver las locuras de Don Quijote de la Mancha, pudo dejarlo e irse, cogiendo un camino diferente, dejándolo abandonado y sin esperanzas ya que estaba muy viejo, y el necesitaría de el.

En fin, mediante la atracción de los diferentes sucesos que ocurren en una época determinada en España, esta obra nos invita a reflexionar sobre la razón cuya base es el conocimiento y de que ser humano tiene que lucha por su derecho a soñar y a su libertad para hablar.

Es seguro que esta obra, seguirá tomando parte de la literatura contemporánea, no por ser un ejemplo de esta literatura, sino por idealización que nos muestra para luchar por una mejor vida, sin importar los obstáculos, que se atraviesan, sin olvidar que vemos obstáculos… porque queremos verlos.

Don quijote de la mancha

Don Quijote de la Mancha – (Miguel de Cervantes Saavedra) – (Saturnino Calleja)

La riqueza temática de la obra es tal que, en sí misma, resulta inagotable. Supone una reescritura, recreación o cosmovisión especular del mundo en su época. No obstante, pueden dibujarse algunas directrices principales que pueden servir de guía a su lector.

El tema de la obra gira en torno a si es posible encontrar un ideal en lo real. Este tema principal está estrechamente ligado con un concepto ético, el de la libertad en la vida humana, como ha estudiado Luis Rosales; Cervantes estuvo preso en Argel tratando de escapar varias veces y luchó por la libertad de Europa frente al Imperio Otomano. ¿A qué debe atenerse el hombre sobre la realidad? ¿Qué idea puede hacerse de ella mediante el ejercicio de la libertad? ¿Podemos cambiar el mundo o el mundo nos cambia a nosotros? ¿Qué es lo más cuerdo o lo menos loco? ¿Es moral intentar cambiar el mundo? ¿Son posibles los héroes? De esta temática principal, estrechamente ligada al tema erasmiano de la locura y al tan barroco de la apariencia y la realidad, derivan otros secundarios:

El ideal literario: el tema de la crítica literaria es constante a lo largo de toda la obra de Cervantes. Se encuentran en la obra críticas a los libros de caballerías, las novelas pastoriles  la nueva fórmula teatral creada por Félix Lope de Vega.

El ideal de amor: La pareja principal (Don Quijote y Dulcinea) no llega a darse, es por eso que aparecen diferentes historias de amor (mayormente entre parejas jóvenes), algunas desgraciadas por concepciones de vida rigurosamente ligadas a la libertad (Marcela y Grisóstomo) o por una inseguridad patológica (novela inserta del curioso impertinente) y aquellas que se concretan felizmente (Basilio y Quiteria en las «Bodas de Camacho»). También aparece el tema de los celos, muy importante en Cervantes.

El ideal político: aparece el tema de la utopía en fragmentos como el gobierno de Sancho en la ínsula Barataria, las ensoñaciones quiméricas de don Quijote en la cueva de Montesinos y otros.

El ideal de justicia: como en las aventuras de Andresillo, los galeotes, etc.

Los Guerrilleros

los guerrilleros

Los Guerrilleros – (Jean Larteguy)

Este libro ha sido escrito en colaboración con mi amigo Louis Sapin, que me arrancó, no sin hacerme daño, de la vieja Asia, lógica hasta el absurdo, dinámica, hormigueante de vida, preñada de toda la historia del mundo, para arrastrarme a este continente latinoamericano, vacío aunque posea todas las riquezas, agotado aunque todavía no haya intentado nada grande, ebrio de libertad, pero sometido a todas las oligarquías anacrónicas e insoportables.

La sombra del viejo loco de Don Quijote vagabundea en sus desiertos y en sus selvas, sus altiplanos y cordilleras acompañado solamente por un indio desdentado, borracho, taciturno y que le odia, su Sancho Panza.

En verdad que si esta revolución latinoamericana ha de tener un manifiesto, no será jamás el del partido comunista. El comunismo está hoy en día demasiado desgarrado por sus contradicciones internas y externas, demasiado desecado por su dogmatismo, demasiado deshumanizado por su burocracia. No llega a curarse de las viruelas que contrajo casi al nacer: el estalinismo.

Ha habido demasiados comunistas que perdieron la dignidad adorando al autocrator para que otros hombres, más sedientos aún de dignidad que de pan, puedan seguirles sin desconfiar de ellos. Si aquella revolución ha de tener un profeta, tampoco será Karl Marx con su jerga dificultosa y sus ideas razonables, pero hoy pasada de moda. Su profeta o su guía será más loco que cuerdo, hombre de acción antes que político. Su doctrina, deberá inventarla a medida que vaya apagando los incendios que haya provocado y reconstruyendo lo que haya destruido. Seguramente que, para no asustar a los secos y engreídos loros de nuestro continente y para no chocar con su esnobismo, podrá emplear su jerigonza. Pero yo sé que los verdaderos temas de su acción revolucionaria irá a buscarlos en los grandes libros hispánicos, en Cervantes, y tal vez incluso en Miguel de Unamuno, quien escribía:

Me preguntas, buen amigo, si conozco la manera de desencadenar el delirio, el vértigo, una locura cualquiera, sobre esas multitudes de miserables que nacen, comen, duermen, se reproducen y mueren en el orden y la tranquilidad.“… ¿Qué locura colectiva, qué delirio podríamos inculcar a esas pobres multitudes? Pues bien, si, creo que podemos lanzarnos a una nueva y santa cruzada, ir a rescatar el sepulcro de Don Quijote que está en manos de bachilleres, de los curas, de los barberos, de duques y canónigos. Creo que debemos ir a rescatar la tumba del Caballero de la Locura y arrancarla a los hidalgos de la razón.