Archivo de la etiqueta: Segunda República Española

La Capitana

La capitana

La Capitana – (Elsa Osorio)

La argentina Mika Feldman de Etchebéhère (1902-1992). La Capitana, luchó por la igualdad, la justicia y la libertad durante toda su vida. Elsa Osorio acepta el desafío de convertir en literatura esta maravillosa historia.

Mika podría parecer un personaje de ficción, pero existió. De las aventuras de la Patagonia a los primeros tiempos de la República en Madrid; de los grupos clandestinos de oposición al estalinismo en Francia al convulsionado Berlín donde el nazismo crece peligrosamente, Mika vive junto a su marido Hippolyte la gran aventura intelectual e ideológica del siglo XX.

Lo que buscan hace años está en España, en esa guerra que Mika hará suya al mando de una temeraria columna del POUM. Lo ignora todo sobre técnicas y estrategias militares, es extranjera, no está ligada a poder ninguno y es mujer. Pero su carisma, su talento para comprender a los otros y tomar decisiones la vuelven indispensable. Son sus mismos milicianos quienes la eligen capitana. Perseguida por los fascistas como “una madre entre los rojos“, acusada por el feroz estalinismo de “desafecta a la República” y acosada por un siniestro agente de la GPU, el conmovedor relato de su vida extraordinaria deja sin aliento al lector.

Cruz y Raya – Antología

Cruz y raya

Cruz y Raya – Antología – (José Bergamín)

CRUZ Y RAYA, revista de afirmación y negación“, constituyó desde el momento de su aparición, Abril de 1933, hasta su muerte, Julio de 1936, una de las revistas más originales de ese inquieto período…

Publicación abierta, libre e independiente, comprometida con su momento histórico, pensada y hecha por católicos, representó una voluntad de profundizar en el trasfondo español, actuando todos los valores del espíritu, sin ninguna clase de mediatización que los desvirtuara.

Recorrer hoy sus páginas, con la panorámica del tiempo transcurrido, nos permite encontrarnos con un conjunto de estudios y ensayos cuyo impacto en el momento de su publicación fue importante. Entre la impresionante lista de sus colaboradores se cuentan: Eugenio Imaz, Gomez de la Serna, Cernuda, Max Jakob, Falla, y un largo etc…

La presente “ANTOLOGÍA” recoge todos los estudios cuya validez se muestra inalterable y cuya relectura estimamos necesaria.

José Bergamín, director y alma de la revista, enriquece con un prólogo histórico esta “ANTOLOGÍA” y analiza cuál fue el papel que desempeñó en su tiempo y cuál es el que puede desempeñar en el momento actual…

Cruz y Raya en su corta vida, fue como Ortega y Gasset decía: “Una revista que nace con la nueva República y muere con ella”. Unamuno dijo de la revista: “Que hacer Cruz y Raya, es poner fin a algo y volver a empezar de nuevo”. De Cruz y Raya dijo Antonio Machado: “Está a la altura de las circunstancias, y no por encima de ellas, ni por debajo por supuesto, está al margen, al nivel de su tiempo, y no con una especie de neutralidad como se ha dicho erróneamente, estar a la altura de las circunstancias, tiene un nombre, históricamente imborrable” (para bien y para mal, y para las dos cosas a la vez)

Se llama República de 1931, cuyos pensadores representadores y significativos, se llamaron: Unamuno, José Ortega y Gasset, Antonio Machado, Manuel Azaña… Y dirá más —como ya lo he dicho muchas veces— que estos fueron sus maestros, y los más queridos y seguidos, y algunas veces contradichos. De Azaña fue aquella frase de lo que significaba la República: “Independencia de juicio y libertad de espíritu“, como fue y significó CRUZ Y RAYA… y sus plumas que la hicieron aún más grande: Xavier Zubiri, José F. Montesinos, Antonio Marichalar, Eugenio Imaz, Dámaso Alonso, Alfredo Mendizábal, J. M. Cossío, Luis Cernuda, Manuel Abril, Ramón Gomez de la Serna… y los más jóvenes poetas: Vivanco, Rosales, Panero, Muñoz Rojas, Miguel Hernandez

Ojala despierten estas letras el espíritu dormido de ahora igual que lo despertaron en su época….

Cuentos Republicanos

Cuentos republicanos

Cuentos Republicanos – (Francisco García Pavón)

En Cuentos Republicanos, recuerdos adolescentes de la Segunda República española, desfila ante nosotros la comedia humana de Tomelloso, sus tipos variopintos de poesía y trascendencia, a través de un lenguaje puro, enraizado en la tierra, lleno de pintoresquismo y expresividad. Y así asistimos a la novena, al bautizo, al partido de fútbol, a las clases en el colegio de Don Bartolomé, a la llegada de las sandias…, momentos en que la prosa alcanza una tensión lírica y una emoción entrañables.

La obra está dentro de la mejor y más pura literatura española. Pero el que sea un libro incurso en “Tradicional” no quiere decir que sea arcaizante, sino al contrario, en él están vivos el humor irónico y la vena lírica de nuestros más celebrados escritores.

Francisco García Pavón, nacido en 1919, es natural de Tomelloso (Ciudad Real), marco habitual de la mayor parte de su obra. Doctor en Filosofía y Letras, Catedrático de Historia de la Literatura Dramática en la Real Escuela Superior de Arte Dramático, Crítico Teatral, García Pavón despuntó con —Cerca de Oviedo–, finalista del Premio Eugenio Nadal 1945. Posteriormente —después de ser finalista varias veces–, lo consigue en 1969 con “Las Hermanas Coloradas“. Entre sus obras destacan, además: Los Liberales, El reinado de Witiza, El rapto de las Sabinas, Ya no es Ayer, y Los Nacionales.

El Terror Madrid 1936

El terror Madrid 1936

El Terror Madrid 1936 – (Rafael Casas de la Vega)

Investigación cientifica y catalogo y listados con todos los nombres y apellidos de los asesinados en Madrid y Provincia, ordenados por orden alfabetico, con expresión de la fecha y el lugar de la muerte. (8.085 asesinados)

El 18 de Julio de 1936, según Tagüeña, terminó la segunda República española. En dicho día se inicia un turbio período de violencias, injustificables, que acabaron ahogando a la República en la sangre de sus víctimas.

Lo que empezó sembrando el terror en mujeres y hombres, con ilegales registros y robos domiciliarios, con controles armados que detenían a los que no pertenecían a partidos o sindicatos del Frente Popular, con encarcelamientos injustificados de clérigos y seglares, de militares y civiles, de viejos y jóvenes… acabó  –lamentablemente–  con el asesinato de miles de personas de ambos sexos, sin garantías jurídicas de ninguna clase, en cárceles y en descampados, dentro de un inconcebible holocausto que se extendió desde la capital a toda la provincia, desde la Casa de Campo y la Pradera de San Isidro a Boadilla del Monte y Aravaca, desde el Puente de Vallecas y la Ventilla a Ribas-Vaciamadrid, a Paracuellos y a Torrejón, desde Chamartín y Fuencarral a Aranjuez, Alcalá, a Getafe, al Escorial…

Porque lo que en los primeros días de la guerra fue el crímen irregular, imputable a gentes de mal vivir, pertenecientes a los partidos revolucionarios imperantes, pasó a ser en breve tiempo durante los tres meses siguientes, el crimen institucionalizado, organizado por los diversos partidos y sindicales rojos, en sus particulares checas, para el aprobechamiento colectivo de los bienes arrebatados a sus legítimos propietarios y, finalmente, en el mes de Noviembre del mismo año 1936, se convirtió en el gran crimen de Paracuellos del Jarama, el crimen multitudinario perfecto, que impuso el definitivo terror en la zona roja y dió lugar a la autorización para toda clase de robos y atropellos, siempre que los realizaran gentes pertenecientes a los partidos y sindicales adscritos al Frente Popular.

El gran crimen de Paracuellos, organizado por el Gobierno de Largo Caballero antes de su huida, inspirado por los asesores soviéticos del mismo gobierno, y realizado por Santiago Carrillo Solares, el gran responsable de la matanza, con la colaboración de la Junta de Defensa de Madrid presidida por el general Miaja y el apoyo entusiasta del Comité Central del PCE, como se demostrará convenientemente a lo largo de este libro.

La Guerra Civil española

La Guerra civil española

La Guerra Civil española – (Miguel de Amilibia)

La Guerra Civil española fue la primera batalla de la II Guerra Mundial. El hecho de que ya transcurridos tanto años de una batalla tan dura como prolongada, de un encarnizamiento que sacó del español lo mejor y lo peor del hombre, presagió los horrores futuros. Después de hundirse nuestro país en un mar de sangre, aun siguen en nuestras conciencias una guerra fratricida llena de enconos, de sedimentos y recuerdos, cruel y dolorosa, que sus recuerdos nos enorgullecen, nos amargan o atormentan, y que ya es historia igual que lo es la Segunda Guerra mundial. Y que para nuestros hijos y nietos, aprendan de aquella contienda atroz, que no hubo ni vencedores ni vencidos, y por el honor y la memoria de aquellos que cayeron en una tierra que es su sepultura, una historia que debe de ser aprendida y nunca olvidada. Una historia que encierra una terrible lección.

Había tensiones en España, y tensiones en el exterior. El Fascismo era ya dueño absoluto del poder en Italia y Alemania, y de un “ANTI-COMUNISMO RABIOSO“. La Sociedad de Naciones era inoperante. La Unión Soviética había ingresado en ella, y la Alemania Nazi la había abandonado. Fue entonces cuando las alarmadas derechas iniciaron sus contactos con Hitler y Mussoli.

Los trabajadores en España presionaban para que se hicieran realidades sus esperanzas. Las alarmadas derechas conservadoras se aprestaban para la defensa. Había fascistas en España. Los de Jose Antonio Primo de Rivera, los de Onesimo Redondo. Eran la Falange. No tenían electores, no votos, pero sus grupos de acción cometían atentados y asesinatos constantes, provocaban represalias y creaban un clima de inseguridad general. Era la “dialéctica de los puños y las pistolas“. Ya lo dijo Jose Antonio Primo de Rivera el 29 de Octubre de 1933 en el Teatro madrileño de la Comedia:

Y queremos por último, que si esto ha de lograrse por la violencia, no nos detengamos ante la violencia

El Frente Popular estaba representado en las Cortes por 87 diputados de Izquierda Republicana, 39 de Unión Republicana, 36 de Esquerra catalana, 99 socialistas y 17 comunistas. La oposición estaba compuesta por 88 diputados de la CEDA de Gil Robles y los 13 del Bloque Nacional monárquico de Jose Calvo Sotelo. En el Centro Político, se hallaban los 10 nacionalistas vascos de Jose Antonio de Aguirre, confesionales, conservadores, pero comprometidos en la defensa de los derechos del País Vasco. La República tenia como presidente a Manuel Azaña, que había reemplazado a Niceto Alcalá Zamora. El gobierno, formado exclusivamente por republicanos, estaba encabezado por Santiago Casares Quiroga, quien no creía en el levantamiento militar. “No me fastidie usted más con cuentos de miedo, y déjeme en paz“… le dijo Casares al socialista Indalecio Prieto. ¿Juzgaba acaso Casares que los Generales no se iban a levantar?

La “dialéctica de los puños y las pistolas” proclamaba Jose Antonio Primo de Rivera en 1933 pone en marcha su maquinaria de muerte: en 1936 comienza lo que sería el anticipo terrible de la Segunda Guerra Mundial. Cuando en 1939 cae Madrid que “CON EL PLOMO EN LAS ENTRAÑAS“, organizó una defensa Heroica y sin parangón.Las tropas nacionales fundan el poder de Franco. Era la lucha del Frente Popular que, encarnadas en el heroísmo de las masas, intentaron frenar el avance de Franco apoyado por tropas alemanas, italianas, y marroquíes..

Los Confinados

Los confinados

Los Confinados – Relato vivo de los desterrados – (Juan Antonio Pérez Mateos)

Los Confinados” no en un libro-denuncia y casi ni siquiera un libro-documento. Solo pretende ser –y lo es– la exposición objetiva –apoyada en cartas, artículos periodísticos, etc– de una etapa histórica, que abarca más de cuatro décadas (dictadura de Primo de Rivera Segunda República Españolaépoca franquista) en que los jefes de los grandes grupos disidentes, u oposición, fueron confinados a distintos puntos del territorio nacional (generalmente insular), al objeto de evitar sus posibles actividades subversivas o actos delictivos contra la seguridad del Estado. El carácter expositivo de la obra anula voluntariamente cualquier toma de posición por parte del autor, el cual se limita a “HABLAR” por boca de los propios protagonistas, a exponer y ordenar cronológicamente los hechos y a darles coherencia.

En la primera etapa de “Los Confinados” la que corresponde a un breve exordio, que se inicia en el CID, el primer desterrado en nuestro país, destacan los confinados por Carlos V, la figura de Jovellanos, los destierros de la época absolutista de Fernando VII y los confinamientos de Nicolás Salmerón, Giner de los Ríos y Gumersindo de Azcarate. Tras este prolegómeno, aparece lo que podríamos llamar una segunda etapa con confinamientos tan célebres como el de Miguel de Unamuno y Rodrigo Soriano en la Isla canaria de Fuerteventura. Durante este período dictatorial, pródigo en este tipo de penas –recuerdese el caso Sbert– figuran otros nombres conocidos, de los que sobresale la figura de Jiménez de Asúa confinado por Primo de Rivera en las Islas Chafarinas. En ése un momento, en que la intelectualidad española se rebela contra un régimen que cercena las libertades públicas y cierra centros tan liberales como el Ateneo madrileño. La dictadura de Primo de Rivera cae, al fin. Viene la República con sus intentos democratizadores, y es durante esta etapa en la que sufre confinamiento el jefe del partido Nacionalista español, el famoso doctor Albiñana, al que se le obligará a vivir en un lugar inhóspito de Las Hurdes extremeñas en unas condiciones que llegan a superar dramáticamente a los peores lugares conocidos históricamente; condiciones que provocarán una reacción mundial a la que responderá el Gobierno con un confinamiento mas ligero y suave, menos draconiano, en el pueblo natal del doctor Albiñana.

Un hecho de gran importancia surge durante los cinco años republicanos: se trata de la sublevación del 10 de Agosto. Al mando del General SanJurjo varios militares se alzan contra la República. Una orden inmediata les deporta a tierras africanas de Villacisneros, ciudad de la que 29 hombres emprenden una romántica fuga. La última etapa que se aborda en “Los Confinados” responde a los confinamientos de la etapa del Franquismo, pródiga en estas penas. Confinamientos con grandes contenidos políticos por cuanto que aquéllos obedecen a consignas que, de alguna manera, marcan aconteceres en la marcha política del régimen hacia su estructura y consolidación. Hedilla, Francisco Herrera-Oria, Ridruejo, monárquicos, catedráticos, sucesos de Begoña, generales, Congreso de Munich, estados de excepción en todo el país y en suelo vasco. Todos estos confinamientos sintetizan una forma de actuación por parte de quienes llevaban el timón de la nave franquista. Confinamientos que vienen a ser como una intrahistoria de aquellos últimos años.

España ha sido, a lo largo de su historia, un país de grandes pasiones, que muchas veces desembocaron en odios y rencores personales de los que fueron víctimas hombres nobles que no merecían, por sus actos, castigos sectarios e injustos. Penas de destierro y confinamiento se producen con extraña y curiosa frecuencia a lo largo de los siglos.

Azaña Estadista

Azaña estadista

Azaña Estadista – (Manuel Muela)

Azaña Estadista, es un ensayo que contiene el estudio de los principales aspectos del proyecto político de quien fuera Presidente de la Segunda República Española.

Junto a la introducción histórica, que sitúa al pensador republicano en los problemas y el ambiente previos a la proclamación de la República, se repasa la trayectoria política de Manuel Azaña desde el poder y desde la Oposición, desarrollando con mayor amplitud sus juicios y resoluciones sobre el problema militar, las autonomías regionales y el laicismo del Estado, para reafirmar su vigencia esencial en la presente época de España. Vigencia que viene determinada, y así, se subraya en el libro, por la conjunción de dos factores: La claridad de los presupuestos políticos del estadista republicano y la incapacidad demostrada hasta el momento por el actual régimen de la reforma política para encarar con autenticidad y rigor los grandes problemas nacionales.

La guerra del General Escobar

La guerra del general escobar

La guerra del General Escobar – (José Luis Olaizola)

El Coronel de la Guardia Civil Antonio Escobar, hombre de profundas convicciones religiosas, consiguió con su decidida actuación el 19 de Julio de 1936 que no prosperase la sublevación militar en Barcelona.

Pese a ser hijo de un héroe de la guerra de Cuba, y tener una hija monja adoratriz, un hijo falangista Palma de Plata, y dos hermanos también coroneles de la Guardia Civil, optó por la libertad de actuar conforme a su conciencia y al juramento prestado al Gobierno legalmente constituido.

A través de esta obra, el autor nos da una visión infrecuente de los años de nuestra guerra, vividos sin partidismo ni ideologías por un militar que en la España del gran desgarrón histórico eligió, ante el estupor mal disimulado de las autoridades, una incómoda postura, porque creía que su puesto era aquél.

Pese a la historia del relato, nos encontramos ante una novela en la que su autor se ha limitado a recrear un personaje admirable que pudo vivir, luchar y morir en cualquier otra guerra fratricida de la Historia.

En el Consejo de Guerra ante el que comparezco en este castillo-presidio de Montjuich, el fiscal me acusa, sumarialmente, de delito de alta traición. Pero en el acto del juicio ha puntualizado:

Entiendo que un militar que se confiesa católico ha sido en esta guerra doblemente traidor: a su patria y a su Dios

El presidente ha advertido al fiscal:

“Atengase al contenido de la acusación. Al coronel Escobar no se le juzga por sus convicciones religiosas, sino por alzarse en armas contra el Régimen que ha triunfado y cuya legalidad ha sido reconocida por todos los países civilizados”

Se me está juzgando con la graduación de coronel, ya que, aunque al término de la guerra era General en Jefe del Ejército de Extremadura, para los vencedores sigo siendo el coronel de la Guardia Civil que en Julio de 1936 luchó, precisamente en esta ciudad de Barcelona, contra los militares rebeldes que dejaron de serlo cuando ganaron la guerra. Así me lo ha explicado el abogado que me defiende: tenga usted en cuenta, mi coronel, que la rebeldía queda purificada por el triunfo. El fiscal ha aceptado respetuosamente la advertencia del presidente del consejo, pero, habilidosamente, ha aprobechado su disculpa para articular una imputación muy penosa para mi.

-La anterior afirmación, señor presidente, viene a colación por la intervención del procesado en la noche del 19 al 20 de Julio de 1936, en  el convento de Carmelitas de la calle de Lauria, de esta capital, como consecuencia de la cual fueron asesinados veinticinco oficiales leales y un número de frailes no determinado pero superior a cincuenta-

He tenido la impresión de que los miembros del consejo han oído con agrado esta acusación, no por la muerte de aquella pobre gente, sino como justificación de la sentencia que tienen que dictar. Aunque llevo siete meses incomunicado en esta celda del castillo, los rumores me llegan. Los oficiales-prisioneros comentan que es el barcelonmismo Franco el que ha confeccionado la plantilla de cómo deben ser las sentencias. Los consejos de guerra sólo tienen que rellenarlas. Si es así, seguro que en ellas no hay ningún epígrafe en el que quepa todo lo que sucedió en el convento de la calle de Lauria. Fue muy complejo y muy doloroso.

Me ha cogido por sorpresa esta acusación o, por lo menos, no me la esperaba, ya que el abogado defensor ha insistido en que lo  verdaderamente grave y contra lo que tenemos que luchar es contra la imputación de no haberme adherido al movimiento nacional el 19 de Julio de 1936…