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Las Columnas de Hércules

Las columnas de hercules

Las Columnas de Hércules – (Paul Theroux)

De una Columna de Hércules a otra, partiendo de Gibraltar y llegando a Ceuta por la costa africana, el norteamericano Paul Theroux es otro de los autores que han caído en el espejismo literario que, desde Homero hasta nuestros días, sigue proponiendo la cuenca mediterránea.

Una lectura, con el perfume de la vid y del olivo, ese gran crisol de encuentros y encrucijadas llamado desde la antigüedad Mare Nostrum y que hoy en día sigue destilando literatura, música y cine de excepción.

Paul Theroux nos brinda la deslumbrante crónica de un recorrido por las tierras que bordean el Mediterráneo. Viajando fuera de temporada y utilizando cualquier medio excepto el avión, el trayecto está repleto de divertidas anécdotas y sorprendentes encuentros con todo tipo de personajes. Theroux reflexiona sobre las narraciones de autores como Hemingway, D. H. Lawrence, Joyce, Nabokov y otros que, como él, siguieron las orillas del Mediterráneo. Theroux parte de Gibraltar y recorre España, la Costa Azul francesa, Córcega, Cerdeña, Sicilia, Calabria, Croacia, Albania, Estambul y Alejandría, desde donde viaja a El Cairo para visitar a Naguib Mahfuz. Su aventura finaliza en Tánger, donde se entrevista con Paul Bowles.

El Clan de los Sicilianos

El clan de los sicilianos

El Clan de los Sicilianos – (Auguste Le Breton)

Roger Sartet, el hombre más buscado por la policía francesa, logra huir de la justicia con la ayuda del Clan Manalèse. Pero es un hombre marcado, pues el comisario Le Goff quiere vengar la muerte de dos de sus hombres y no está dispuesto a abandonar la partida.

Para salir adelante Sartet tiene que dar un buen golpe, el golpe de su vida: hacerse con la fabulosa colección de diamantes que transportan de París a Nueva York los principales joyeros franceses. El botín es demasiado apetitoso y el Clan de los Sicilianos, contraviniendo sus normas, acepta trabajar con un extraño. Pero los Manalèse tienen su propio sentido del honor, que desencadenará a la larga un torbellino de violencias y pasiones.

El Clan de los Sicilianos, que fue llevada al cine en 1979, muestra con toda su violencia el mundo cruel y despiadado del gangterismo francés y sus contactos internacionales, así como contrapartida policial, la famosa brigada antigang de París…

La “Onorata Società”

La onorata societa

La “Onorata Società” – (Jacques Kermoal)

He aquí un estudio exaustivo de la Mafia a partir de su núcleo originario, o sea, Sicilia. El autor nos descubre los entresijos de la “Onorata Socità“, peregrina mezcla de sociedad secreta, partido político, y fábrica de delincuencia. Nos plantea la historia en términos atractivos, con su correspondiente dosis de anecdotario y hasta un poco de “suspense“. Se aleja por completo de las historias de la Mafia “made in USA“, precisamente por ceñirse de un modo riguroso a la verdad de los hechos. Es la versión de la Mafia “en su propia salsa“, con su tradicional jerarquización…

Todo lo malo procede del Norte: La viruela, los soldados y los impuestos

Este provervio siciliano, aunque se transmite de generación en generación desde hace tres mil años, tras las invasiones Fenicias y Griegas, no adquirió todo su sentido hasta después de la firma del Tratado de Viena, en 1738.

Gloria significa dinero; dinero quiere decir impuestos

Los grandes enigmas de la guerra secreta

Los grandes enigmas de la guerra secreta

Los grandes enigmas de la Guerra Secreta – Edición especial y registrada para los “Amigos de la Historia” – Presentado por Bernard Michal – con la colaboración de Paul Baton Edmond Bergheaud Max ClosClaude CoubandPhilippe Langeac – Traducción de Jaime Perez.

Fueron muchos los que durante la Segunda Guerra Mundial lucharon en la sombra, hombres que muchas veces ni siquiera eran unos héroes: Algunos actuaban movidos por un ideal; otros, por el interés; y otros, en fin, por simple amor al peligro. Esas luchas clandestinas, gloriosas, lamentables o inútiles se desarrollaron paralelamente a los hechos bélicos del conflicto general. Sin embargo, jamás merecieron el honor de una mención en los comunicados oficiales. La razón es obvia: La Guerra secreta sigue sus propias leyes, no es susceptible de seguir los reglamentos al uso.

El 9 de Julio de 1943 es el día “H” señalado para la invasión de Europa. Después de haber completado su conquista del norte de África, los aliados desembarcan en Sicilia. Algunos peculiares aspectos del desembarco habían sido puestos a punto mucho tiempo antes. Y no lo fueron en los despachos de los estados mayores, sino en una celda de cierta gran prisión americana. Un acuerdo secreto había sido concertado entre las autoridades militares del país y algunos capós de la Mafia: de modo especial con el archifamoso Lucky Luciano, el “rey de la droga“. ¿Qué fue lo estipulado en esa singular alianza? El hecho es que el 14 de Julio, sobre un villorrio de Sicilia caería un pañuelo de seda amarillo adornado con una gran “L” bordada en hilo negro, y la operación “Mafia” se pondría en marcha.

14 de Julio de 1943… En el suelo siciliano cae un pañuelo de seda amarillo que lleva un singular adorno: Una “L” bordada en hilo negro: una “L” de trazo pasado de moda, lo que se llama en caligrafía “letra inglesa“. Un pañuelo amarillo y negro como pabellón con que en los barcos se anuncia la presencia de la peste.

Cae del cielo, o dicho más exactamente, es lanzado desde una avioneta de color caqui que zumba como un mosquito en el aire recalentado. El pequeño aparato lleva varios minutos dando vueltas y más vueltas por encima de los tejados de un villorrio colgado de la montaña, idéntico a todos los pueblos de esta parte de la tierra siciliana, mitad refugios, mitad fortalezas, en los que los habitantes intentan resistir desde los tiempos más remotos a los dos peligros que pueden venir del llano: el invasor y la malaria.

Ocurrió el 14 de Julio de 1943“, cuentan los ancianos de Villalba. (Este es el nombre del pueblo) “Un mensaje llegó del cielo. Entonces supimos que los americanos eran nuestros amigos“. ¿Los americanos? Se encuentran a pocos kilómetros de distancia: un poco más allá en el llano, donde han puesto pie cuatro días antes, precisamente en el amanecer del 10 de Julio. Llega a Villalba el sordo resonar de los cañones. En el cielo, las blancas estelas de los bombarderos dibujan caprichosos arabescos. Una vez más en su muy movida historia, Sicilia ha sido invadida.

Pero, ¿que busca aquel avioncito? Se le ha visto llegar desde el sur, escurriéndose entre las colinas. ¿Amigo? ¿Enemigo? Da vueltas y vueltas como si anduviera a la búsqueda de algo. Un pequeño paracaídas  –casi de juguete–  es arrojado desde la carlinga, y llevado por la brisa, desciende oblicuamente hacia el valle. El avión, que ha tomado altura, se pierde en la lejanía. Colgando del paracaídas, un paquete. Y en el paquete, un pañuelo amarillo. Un soldado italiano lo encontrará en el llano unas horas después; no podrá sospechar que aquello que tiene en sus manos es el mensaje personal de uno de los reyes del hampa italiana en los Estados Unidos.

Esa “L” de singular dibujo es la “tarjeta de visita” de uno de los más famosos gangsters del siglo, Lucky Luciano, que en aquellos días se encuentra en un penal americano, cumpliendo una condena de 30 a 60 años de reclusión, convicto de 32 delitos de trata de blancas. El soldado entregó el amarillo pabellón y el paracaídas a un cabo de “carabinieri” ¿Acaso el mensaje será ignorado por los auténticos destinatarios? No, puesto que al día siguiente la avioneta “piper-cub” vuelve a aparecer sobre los tejados de Villalba.

Esta vez el lanzamiento se efectúa con toda precisión: la corola de seda toma tierra blandamente muy cerca de la casa de uno de los notables de Villalba: Don Calogero Vizzini, “Don Calo” como le llamaban en el pueblo. El mensaje de Lucky Luciano ha caído en buenas manos: Don Calogeno Vizzini es nada menos que el jefe supremo de la Mafia Siciliana y el hombre más poderoso de la isla. Aquella misma tarde, cabalgando en una mula, parte hacia el sur un mensajero de Don Calo…

El ejército americano fue ayudado por las ramificaciones de todas las familias de la Mafia en la lucha contra los nazis. Lucky Luciano fue trasladado a otra cárcel más cómoda. Si no hubiera sucedido de esta forma. Los americanos hubieran tenido muy difícil abrir las puertas de Sicilia… y por consiguiente de la Italia de Mussolini.

Ícaro

Icaro

ICARO – (Alberto Vázquez-Figueroa)

El protagonista de Ícaro es un personaje real, el aventurero y pionero de la aviación Jimmie Angel (1899-1956). Héroe de la Primera Guerra Mundial, piloto personal de Lawrence de Arabia y compañero de escuadrilla del mítico Roland Garros, su afán aventurero le llevó a internarse, en 1937, en el corazón de la Guayana venezolana en busca de oro y allí descubrir uno de los parajes más hermosos del planeta y que desde entonces lleva su nombre: El Salto del Ángel. Alberto Vázquez-Figueroa ha escrito una magnífica novela, una historia de lucha, supervivencia y aventuras insólitas que intenta hacer justicia a la memoria de este hombre extraordinario e injustamente olvidado, el único que consiguió sobrevivir a nueve accidentes aéreos y al arte de volar a los doce vientos.

En la mitología griega, Ícaro es hijo del arquitecto Dédalo, (constructor del laberinto de Creta), y de una esclava. Fueron encarcelados padre e hijo en una torre de Creta por el rey de la isla, Minos.

Dédalo consiguió escapar de su prisión, pero no podía abandonar la isla por mar, ya que el rey mantenía una estrecha vigilancia sobre todos los veleros, y no permitía que ninguno navegase sin ser cuidadosamente registrado. Dado que Minos , el rey, controlaba la tierra y el mar, Dédalo se puso a trabajar para fabricar alas para él y su joven hijo Ícaro. Enlazó plumas entre sí empezando por las más pequeñas y añadiendo otras cada vez más largas, para formar así una superficie mayor. Aseguró las más grandes con hilo y las más pequeñas con cera, y le dio al conjunto la suave curvatura de las alas de un pájaro. Ícaro, su hijo, observaba a su padre y a veces corría a recoger del suelo las plumas que el viento se había llevado, y tomando cera la trabajaba con su dedos, entorpeciendo con sus juegos la labor de su padre. Cuando al fin terminó el trabajo, Dédalo batió sus alas y se halló subiendo y suspendido en el aire.

Equipó entonces a su hijo de la misma manera, y le enseñó cómo volar. Cuando ambos estuvieron preparados para volar, Dédalo advirtió a Ícaro que no volase demasiado alto porque el calor del sol derretiría la cera, ni demasiado bajo porque la espuma del mar mojaría las alas y no podría volar.

Entonces padre e hijo echaron a volar. Pasaron Samos, Delos y Lebintos, y entonces el muchacho comenzó a ascender como si quisiese llegar al paraíso.

El ardiente sol ablandó la cera que mantenía unidas las plumas y éstas se despegaron. Ícaro agitó sus brazos, pero no quedaban suficientes plumas para sostenerlo en el aire y cayó al mar. Su padre lloró y lamentando amargamente sus artes, llamó a la tierra cercana al lugar del mar en el que Ícaro había caído, Icaria en su memoria. Dédalo llegó sano y salvo a Sicilia bajo el cuidado del rey Cócalo, donde construyó un templo a Apolo en el que colgó sus alas como ofrenda al dios.

Pausanias cuenta una versión más prosaica, en la que ambos huían a Creta en barco, para lo cual Dédalo inventa el principio de la vela, desconocido hasta entonces para los hombres. Ícaro, navegante torpe, naufragó frente a la costa de Samos, en cuyas orillas se encontró su cuerpo. Heracles le dio sepultura en esa tierra que desde entonces se llama Icaria.