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Alicia en el país de las Maravillas

Alicia en el pais de las maravillas

Alicia en el país de las Maravillas – (Lewis Carroll)

Es ya un lugar común advertir que “Alicia en el País de las Maravillas” (1865) se encuentra en los orígenes de la empresa de subvención literaria a la que están asociados los nombres de escritores tan grandes  —y tan dispares—  como Franz Kafka, James Joice, Tristan Tzara y André Breton.

La inesperada secuencia de situaciones verosímiles y absurdas, las insólitas metamorfosis de seres y ambientes, una desenfrenada libertad de imaginación, la destrucción del lenguaje, las asociaciones oníricas, el simbolismo mágico y el empleo de la lógica para atentar contra la visión convencional del mundo, no en vano Lewis Carroll (1832-1892) escribió notables trabajos de lógica matemática, de los que se incluyen una excelente muestra los incluidos en “El juego de la Lógica” son procedimientos al servicio y esa gran revolución literaria que devolvió a la palabra su mágica equivocidad.

Jaime ojeda es el prologuista, anotador y traductor, tanto de este volumen, que incluye las ilustraciones clásicas de John Tenniel, como de “A través del Espejo y lo que Alicia encontró al otro lado” publicada en (1871) como segunda parte de esa excursión al País de las Maravillas

París Rebelde

Paris rebelde

París Rebelde – (Ignacio RamonetRamón Chao)

Al grito de “¡La imaginación al Poder!”, la revuelta estudiantil de Mayo del 68 no hacía sino recoger una larga tradición: desde la Revolución de 1779, París es la ciudad del mundo en que se han producido más revueltas populares, insurrecciones y levantamientos de repercusión universal. Un carácter revolucionario que se refleja también en lo literario y artístico, pues en esa ciudad nacieron muchos movimientos estéticos contra el orden establecido: realismo, simbolismo, impresionismo, dadaísmo, cubismo, surrealismo y demás vanguardias.

Esta guía es una manera diferente de leer la ciudad, paseando por los lugares, pero también por los textos de Bolívar, Marx, Bakunin, Lenin o Che Guevara, entre tantos otros insurrectos que acudieron a París buscando la inspiración política en sus tertulias, sus librerías y sus jardines. En ella, el turista inquieto podrá seguir el rastro de los protagonistas de esta historia de la revolución: sus domicilios, los cafés de reunión y conspiración, las plazas y las barricadas en las que muchos ganaron la historia y perdieron la vida. Rincones que conservan la memoria de varios siglos de lucha y que conviene recordar cuando se cumplen cuarenta años de la gran revuelta del 68.

La sala número seis

La sala numero seis

La sala número seis – (Antón Chéjov)

El doctor Andrei Efímich es un hombre apocado, de poca decisión, acostumbrado a su cómoda vida, a su cerveza de media tarde, a dejarse acompañar por su amigo Mijaíl Averianich. Su vida se limita a sus costumbres entre las que se encuentra acudir al hospital a trabajar pocas y desganadas horas. Un día entra en la sala número seis, un lugar donde están encerrados los locos (en aquella época se les llamabaalienados“), y allí se encuentra con un personaje poco común que llama mucho su atención. Su inteligencia y lo agradable que le resulta hablar con él es lo que hace que la vida de Andrei Efímich de un giro y tenga nuevas ilusiones, sin embargo no todo el mundo entenderá este interés. Su amigo Mijaíl y el nuevo doctor Jobotov deciden tomar cartas en el asunto.

Antón Chéjov, escritor ruso (1860-1904). Nacido en el seno de una familia pobre, logró licenciarse en medicina (1884). Sin embargo, únicamente ejerció en esporádicas ocasiones y prefirió consagrarse a la literatura. En 1884 sufrió los primeros síntomas de tuberculosis, enfermedad contra la que luchó hasta el final de sus días y que le obligo a efectuar diversas estancias en Crimea y Francia. Cultivó la amistad de Tolstoi y Gorki.

Se dedicó principalmente al teatro y al cuento. Entre sus obras dramáticas sobresalen “La Gaviota” (1895), “El Tío Vania” (1899), “Las tres hermanas” (1901), y el “Jardín de los cerezos” (1904). Recopiló sus cuentos en volúmenes como “Cuentos de Melpómene” (1884), que muestran la influencia de Gógol y un tono cómico-grotesco, “Relatos abigarrados” (1886), y “En el Crepúsculo” (1887). Fueron estas dos últimas obras las que le proporcionaron notoriedad.

En estos cuentos Chéjov rechaza los elementos retóricos y la acción para describir a la pequeña burguesía rusa. Con “La Sala número seis” (1892), una de sus obras maestras, Chéjov trató de superar el realismo mediante el recurso del simbolismo. Algunos de sus mejores cuentos son: 

La EstepaEl dueloHistoria de mi vidaLos campesinosLa señora del perritoEn la hondonada.

Su estilo , simple, sobrio, sugerente y delicado se caracteriza por abordar la tragedia cotidiana de la existencia humana prescindiendo del énfasis…

–Los hipócritas pretenden ser palomas, políticos, literarios, águilas. Pero no se deje engañar por su apariencia, no son águilas, son ratas–.

Francis Picabia

Francis Picabia, (París, 22 de Enero de 1879 – 30 de Noviembre de 1953). Pintor vanguardista francés, pero de origen cubano.

Su pintura variada, continua, y con constantes cambios de temática, la desarrolla siempre en lo simbólico y lo imaginario.

Su arte tocó casi todos los estilos pictóricos de vanguardia.

Su carácter inquieto y subversivo, le hizo pisar terrenos más comprometidos entrando en la órbita del cubismo y el dadaísmo, como tendencia más acentuada.

Paseó por los caminos del impresionismo y del cubismo.

Se deslizó por las laderas inverosímiles del Fauvismo y del orfismo.

Se enborrachó con los caldos del dadaísmo y del surrealismo.

Pero más que la creación artística, la influencia de Picabia en las generaciones posteriores, se debe a su visión intelectual y provocadora del mundo. 

Tuvo una importante influencia impresionista, especialmente de Pissarro y Sisley.

También hizo pintura figurativa, dibujo, y collage.

Su obra siempre será dinámica, futurista, abstracta; íntima.

Francis Picabia, un pintor evidentemente surreal, a veces burlón y simbólico, pero sobre todo; Mítico.