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El Honor de los Garfield

El honor de los Garfield

El Honor de los Garfield – (Frank Yerby)

Roark Garfield ama a una mujer y la abandona para ir a la Guerra de Secesión. En un cruel revés de la fortuna, la mujer se suicida, matando también a su hija no nacida. Jurando venganza, el hermano de la mujer busca a Roark en el norte de Texas, donde se ha casado con la hija de un rico hacendado.

Escapando a México, Roark Garfield mantiene relaciones con otra bella mujer mexicana cuyo hermano también jura matarle por el honor de su hermana. Se trata de un juego del gato y el ratón jugado por hombres desesperados a través de media nación, también es una historia de mujeres que se encuentran inevitablemente atrapadas en los planes de venganza y poder de los hombres.

El Hotel de los Horrores

El hotel de los horrores

El Hotel de los Horrores – La Confesión del pastor Anglicano – (Wilkie Collins)

Hijo de William Collins, el renombrado pintor de paisajes inglés, Wilkie Collins, que nació en Londres en 1824 fue el primer autor conocido de novelas de misterio. Su talento se reveló a muy temprana edad, mientras cursaba sus estudios de bachillerato, no obstante, el joven Wilkie prosiguió sus estudios hasta alcanzar la diplomatura en leyes, donde se reveló tan poco inspirado para el comercio y las transacciones que probó fortuna con su verdadera vocación.

Tras una primera obra histórica, el autor, interesado en el teatro, visitó París y comenzó su primera obra realmente publicada, una memoria a su padre, que había muerto en 1847. Desde 1848 comienza a escribir sus historias de ficción (Antonina or the Fall of Rome, Basil) y en 1851 traba amistad con Dickens, una amistad fructífera que se apoyaba en la mutua admiración. Gracias al aclamado autor británico, Collins desarrolló una fina ironía, un especial talento para la caracterización psicológica.

Fue el primero en abordar el tema de las joyas robadas de un ídolo, tema repetido después hasta la saciedad y en crear la figura del villano como tal en muchas de sus obras, entre las que destacan: “La Mujer de Blanco“, “El Hotel de los Horrores“, “Piedra de Luna“, y “La Confesión del pastor Anglicano“, entre otras.

El Hotel de los Horrores, pertenece al género de la novela de terror, o más específicamente al de la novela de fantasmas. Unos fantasmas que no son espantajos de ululante protoplasma, sino realidades que hallan sentido en los repliegues más oscuros y abyectos del espíritu de todo ser humano. El terror, pues, no se busca aquí a través del susto fácil, del mero entretenimiento, sino en la conmoción profunda que genera el horror auténtico: el que surge del encuentro del hombre consigo mismo en el terreno atroz de lo que está más allá de lo conocido y, también más allá de lo tolerable.

La Confesión del pastor Anglicano rememora cierto caso sobre un asesinato al ver a su hermano leyendo la noticia archivada. Confiesa entonces que el sabe a ciencia cierta que el acusado, que fue exculpado, era en realidad culpable del crimen y cuenta a su hermano la historia que tan bien conoce.

Se trata de un relato corto de Wilkie Collins que no se llegó a editar de forma independiente. Se puede encontrar en la edición de “El hotel de los horrores” que es a la que pertenecen los datos mostrados aquí y en una recopilación de cuentos del autor que lleva el nombre de uno de ellos; “La mano muerta“.

El perro de los Baskerville

El perro de los baskerville

El perro de los Baskerville – (Sir Arthur Conan Doyle)

Fue en Edimburgo, mientras estudiaba medicina, cuando Arthur Conan Doyle conoció al doctor Joseph Bell, un maestro en el arte de la deducción y la lógica, que le sirvió como inspiración para Serlock Holmes, el detective más famoso en la literatura, teatro, cine e incluso la pequeña pantalla.

En 1886 el rey de la lógica veía la luz junto a su inseparable Watson en la novela “Estudio en escarlata“. La revista The Strand ofreció rápidamente a Arthur Conan Doyle una sustanciosa suma para publicar las andanzas de Serlock Holmes. En poco tiempo el personaje sepultó bajo su fama al resto de las obras de su creador, quien cultivaba otros géneros literarios con destreza.

En 1893 Conan Doyle decide matar a su creación. The Strand publicó “El problema final“. En Suiza, junto a un desfiladero, Serlock Holmes se enfrentaba a su enemigo, el profesor Moriarty. El encuentro fue fatal para los dos… y para la revista The Strand, que con la muerte de Serlock Holmes vio cómo 20.000 de sus lectores se daban de baja en su suscripción. Pero éste no fue el fin de Serlock HolmesSir Arthur Conan Doyle se vio obligado, por motivos financieros, a escribir más andanzas del detective, anteriores a su muerte, todas ellos memorables, entre las que se cuenta “El perro de los Baskerville“.

No abras los ojos

No abras los ojos

No abras los ojos – (John Verdon)

David Gurney se sentía casi invencible… hasta que se topó con el asesino más inteligente con el que jamás había tenido que enfrentarse.

Dave Gurney, el protagonista de la primera novela de John Verdon, “Sé lo que estás pensando“, vuelve para afrontar el caso más difícil de su carrera, una batalla con un adversario implacable que no solo es un inteligente y frío asesino, sino que no tiene reparos en atacar directamente al punto débil de Gurney: su esposa.

Ha pasado un año desde que el ex detective de la Policía de Nueva York consiguió atrapar al asesino de los números y, aunque es su intención retirarse definitivamente junto a su esposa Madeleine, un nuevo caso se le presenta de forma imprevista. Una novia es asesinada de manera brutal durante el banquete de bodas, con cientos de invitados en el jardín, y ese es un reto al que es imposible resistirse.

Todas las pistas apuntan a un misterioso y perturbado jardinero pero nada encaja: ni el móvil, ni la situación del arma homicida y sobre todo, el cruel modus operandi. Dejando de lado lo obvio, Gurney empieza a unir los puntos que le descubrirán una compleja red de negocios siniestros y tramas ocultas.

De pie ante el espejo, sonrió satisfecho a su propio reflejo sonriente. En ese momento no podía sentirse más a gusto consigo mismo, con su vida, con su inteligencia; no, era algo más que eso, era más que simple inteligencia. Se podría decir que tenía un profundo conocimiento de todo. De eso se trataba, de un profundo conocimiento de todo, algo que iba mucho más allá de los límites normales de la sabiduría humana. La sonrisa de su rostro en el espejo se ensanchó aún más. Eso era lo que pasaba, la expresión justa. Internamente, podía sentir lo sagaz que era. Externamente, el curso de los acontecimientos era prueba de ello.

Para empezar, y por decirlo en los términos más simples, no lo habían atrapado. Habían transcurrido veinticuatro horas, casi exactas, y en ese tiempo su seguridad no había hecho sino aumentar. Claro que eso era previsible; se había asegurado de que no hubiera rastro que seguir ni lógica que pudiera conducir hasta él. Y, de hecho, nadie había venido. Nadie lo había descubierto. Por lo tanto, era razonable concluir que acabar con la zorra impertinente había sido un éxito rotundo.

Todo había salido según lo previsto, sin adversidades, de manera irrebatible; si, “irrebatible” era una palabra excelente para definirlo. Todo ocurrió según lo previsto, sin contratiempos, sin sorpresas…, a excepción de ese sonido. ¿Cartílago? Eso tuvo que ser. Si no, ¿qué?.

No tenía sentido que un detalle nimio provocara una impresión sensorial tan duradera. Aunque tal vez la fuerza, la perseverancia de la impresión era simplemente el producto lógico de su sensibilidad sobrenatural. Un precio que pagar por la agudeza.

A buen seguro que ese pequeño crujido algún día sería tan débil en su memoria como la imagen de toda la sangre, que ya comenzaba a desvanecerse. Era importante mantener las cosas en perspectiva, recordar que todo acaba pasando. Cualquier onda en el estanque termina por desaparecer.

Sé lo que estás pensando

Se lo que estas pensando

Sé lo que estás pensando – (John Verdon)

Si alguien te pidiera que pensaras en un número, yo sé en qué número pensarías. ¿No me crees? Piensa en cualquier número del uno al mil. Ahora verás lo bien que conozco tus secretos. Abre el sobrecito.”

Un hombre recibe una carta que le urge a pensar en un número, cualquiera. Cuando abre el pequeño sobre que acompaña al texto, siguiendo las instrucciones que figuran en la propia carta, se da cuenta de que el número allí escrito es exactamente en el que había pensado. David Gurney, un policía que después de 25 años de servicio se ha retirado al norte del estado de Nueva York con su esposa, se verá involucrado en el caso cuando un conocido, el que ha recibido la carta, le pide ayuda para encontrar a su autor con urgencia. Pero lo que en principio parecía poco más que un chantaje se ha acabado convirtiendo en un caso de asesinato que además guarda relación otros sucedidos en el pasado.

Gurney deberá desentrañar el misterio de cómo este criminal parece capaz de leer la mente de sus víctimas en primer lugar, para poder llegar a establecer el patrón que le permita atraparlo.

Uno de los mejores Thrillers que he leído en años. Es inteligente, sólido, compulsivo y lleno de giros brillantes

(John Katzenbach, autor de El Psicoanalista)

–¿Dónde estabas? –dijo la anciana desde la cama–,   Tenía que hacer pis y no venía nadie.

Sin inmutarse por el tono desagradable de la mujer, el joven se quedó a los pies de la cama, sonriendo.

–Tenía que hacer pis  –repitió ella, de un modo más vago, como si ya no estuviera segura del significado de las palabras.

–Tengo una buena noticia madre  –dijo el hombre–.  Pronto estará todo bien. Nada quedará sin atender.

–¿Adónde vas cuando me dejas sola?  –La voz de la mujer volvía a ser brusca, quejumbrosa.

–No muy lejos, madre. Sabes muy bien que nunca me alejo.

–No me gusta estar sola.

La sonrisa del hombre se ensancho; era casi beatífica.

–Muy pronto todo estará bien. Todo será como tenía que ser. Puedes confiar en mí, madre. He encontrado una forma de arreglarlo todo. Dará lo que ha quitado al recibir lo dado.

–Eres un gran poeta.

No había ventanas en la habitación. La luz lateral que proyectaba la lámpara de la mesita  –la única fuente de iluminación–  resaltaba la gruesa cicatriz de la garganta de la mujer y las sombras en los ojos de su hijo.

–¿Iremos a bailar?  –preguntó ella, con la mirada perdida más allá de su hijo y de la pared oscura que había detrás, hacia una visión más brillante.

–Por supuesto, madre. Todo será perfecto.

–¿Donde está mi Dickie Duck?

–Aquí, madre.

–¿Dickie Duck se va a acostar?

–A rorro, a rorro.

–Tengo que hacer pis  –dijo ella, casi con coquetería.

El Futuro es Nuestro

El futuro es nuestro

El Futuro es Nuestro – (Larry Collins)

La sospecha de que un grupo de fundamentalistas islámicos se ha apoderado de tres cabezas nucleares provoca una terrible crisis internacional. Y Jim Duffy, ex agente de la CIA y especialista en asuntos del Próximo Oriente, será el hombre escogido por la agencia para impedir que la llamada Operación Jalid, financiada con el dinero procedente del tráfico de drogas, se lleve a cabo.

El Profesor, intelectual islámico y cerebro de dicha operación, se frota las manos al ver cada vez más cercano el momento de hacer realidad el credo de los soldados islamistas “el futuro es nuestro

Pero lo que el Profesor no sabe es que Duffy le ha estado siguiendo la pista y que está a punto de localizar las bombas que amenazan a Israel.

Pero ¿cómo actuar para evitar la masacre? ¿Buscará Duffy el apoyo de los aliados occidentales o actuará por su cuenta y riesgo? El Futuro es Nuestro es una novela de trepidante actualidad, perfectamente documentada e impecablemente construida, claro exponente del talento de Larry Collins.

J de juicio

J de juicio

J de juicio – (Sue Grafton)

De la A a la Z Kinsey Millhone recorre este peculiar alfabeto del crimen resolviendo los casos más variopintos con el ingenio y la sagacidad que han convertido a esta intrépida investigadora en un personaje clásico de la literatura de intriga.

Cuando encontraron el yate de Wendell Jaffe a la deriva, todo indicaba que se había tirado por la borda. No sólo lo confirmaba la nota que él había dejado, sino también su desastrosa situación financiera. Aun así, poco antes, había suscrito con la compañía para la que trabaja Kinsey Millhone un seguro de vida de quinientos mil dólares a nombre de Dana, su mujer, quien, sin embargo, al haber desaparecido el cadáver de su marido, tuvo que esperar cinco años hasta que fuera dado oficialmente por muerto. Pero quiso el azar que un día un agente de la compañía de seguros descubriera a Jaffe en la barra de un bar miserable de la costa mexicana, justo dos meses después de que Dana cobrara el seguro de su marido. Por supuesto, la compañía quiere deshacer el entuerto y contrata a Kinsey para investigar el caso. Pero cuanto más se adentra ella en el misterio que rodea al supuesto suicidio de Wendell Jaffe, más hondo excava también en su propio pasado familiar.

Los Secretos de el Símbolo Perdido

Los secretos de el simbolo perdido

Los Secretos de El Símbolo Perdido – (Simon Cox)

Los Secretos de El Símbolo Perdido es una guía imprescindible para cualquier lector que quiera saber más sobre los enigmas fascinantes que nos presenta Dan Brown en El Símbolo perdido, la tercera novela protagonizada por el profesor de simbología de la Universidad de Harvard, Robert Lagdon.

Presentados en orden alfabético, Los Secretos de El Símbolo Perdido invita al lector a profundizar en los arcanos, simbólicos y muchas veces inquietantes, que componen el mundo de Dan Brown y de Robert Langdon, al tiempo que ayudan a interpretar los hechos y la verdadera historia oculta detrás de la novela, trascendiéndonos en una invitación a ver la realidad con otros ojos…

La Señal

La Señal

La Señal – (Ángel Gutiérrez David Zurdo)

26 horas y 46 minutos para cambiar el destino del mundo

Algo muy grave va a ocurrir justo después de Fin de Año. Un departamento del FBI especializado en detectar desastres mundiales antes de que sucedan capta, a través de los ordenadores de su red, la señal más grande generada hasta la fecha. Saben dónde se va a producir la catástrofe, saben cuándo, pero no saben qué: sólo tienen 26 horas para descubrirlo y neutralizarlo.

Cíclope, director del proyecto y veterano de la Guerra de Vietnam, envía a un pequeño pueblo situado en la frontera entre EE.UU. y Canadá a su mejor agente: su hija Maia Kensington. Junto a Ian Moone, un brillante informático que esconde un terrible secreto, Maia tendrá que averiguar qué es lo que va a provocar el fin del mundo, pero para ello deberá enfrentarse a las autoridades de la comunidad, a un asesino en serie, al mismísimo ejército norteamericano y a la peor tormenta de nieve del siglo.

Esta trepidante novela es un Thriller de anticipación científica que gira en torno al proyecto Conciencia Global, un experimento real desarrollado por la Universidad de Princeton que ha logrado predecir desastres como el 11-S o el Tsunami del sureste asiático. Con una trama adictiva y un ritmo narrativo que recuerdan a los de series televisivas de éxito como 24, Perdidos o Twin Peaks, La señal promete no dar ni un respiro al lector desde su vertiginoso comienzo hasta su sorprendente final…

Hace siete horas y veintiocho minutos, novecientos treinta y un generadores de números aleatorios, repartidos por todos los rincones del mundo, empezaron a volverse completamente locos y a producir resultados imposibles. El grupo del FBI para que el que yo trabajo le llama a eso una Señal. Nunca se había producido una tan gigantesca. Jamás. Las señales indican que algo muy grande va a suceder, algo que afectará al mundo entero, a todos nosotros. Al detectarlas, un sistema informático muy complejo inicia una serie de cuenta atrás, que termina cuando ocurre lo que la señal nos está advirtiendo que va a ocurrir. Esta señal nos ha avisado de que, lo que vaya a pasar, será en este pueblo trece minutos después del Año Nuevo. Y mi misión es descubrir qué, antes de ese momento.

La Caja del Mal

La caja del mal

La Caja del Mal – (Martin Langfield)

La Caja del Mal” es una novela de suspense diferente. Puedes resolver las pistas con el protagonista y unirte a la búsqueda para cerrar La Caja del Mal de una vez por todas.

Un viejo amigo de Robert Reckliss le revela la existencia de un arma basada en las investigaciones de Isaac Newton que podría borrar Occidente de la faz de la tierra… Y la responsabilidad de perseguir esta arma, esa caja maléfica, recae en él. El arma está preparada para explotar en siete días y Robert debe emprender una búsqueda, debe pasar una serie de pruebas en Manhattan para localizar las llaves necesarias y evitar la detonación.

En una desesperada carrera a contrarreloj, Robert rastrea las calles de la gran manzana guiado por Terri, una misteriosa médium, bajo la mirada constante de un siniestro vigilante. Fuerzas mayores luchan para evitar que finalice la búsqueda…

Nueva York, 2 de Septiembre de 2004

Un ojo que todo lo sabe, hermoso, implacable e irresistible, observaba fijamente el alma de Robert. Él luchaba para controlar la respiración y así transformar su miedo.

Me ofrezco en lugar de ellos. Llévame. Déjalos marchar…

El corazón le latía con fuerza. Estaba al borde del éxito o del fracaso. Millones de vidas pendían de un hilo.

…rezo por mi captor…

No oía ni veía nada, pero sabía que el Artefacto estaba cerca. Podía sentir su poder atravesándolo.

…como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden…

Intentó contener el pánico.

…y líbranos del mal…

Su energía pura era aterradora. La luz de miles de soles. Su mente bullía deduciendo, estimando, recordando: el centro de Manhattan, bajo tierra.

…hágase tu voluntad…

El aire era denso, crepitaba impregnado de energía hostil, con palabras no pronunciadas, como un aliento abrasador sobre su piel. Sus sentidos se asomaban sigilosamente al sentir la amenaza, el dolor que estaba por llegar, pero también algo más: el deseo de no hacerle daño, la consciencia que provocaba cautela, incluso miedo.

…llena de compasión mi corazón…

Sintió que la mirada inquisidora del ojo llegaba a los rincones más recónditos de su alma. El Artefacto, la Caja del Mal, el Ma’rifat’, quería conocerlo. Era una bomba a punto de estallar, una reacción en cadena casi incontenible que se alimentaba de los corazones de aquellos que lo rodeaban.

Hacía preguntas: “¿Quién eres?”, “¿cuáles son tus deseos más secretos?”.

Él había elegido estar allí, lo había querido, lo había buscado con sus acciones. Luchaba para controlar el miedo, para dejarlo a un lado.

…convierte el miedo en amor…

Ante sus ojos veía escenas y fragmentos de la ciudad. Arcos curvados, túneles y plazas y monumentos verticales, dedos y espinas apuntando al cielo desde la tierra, espirales y hexágonos, números y estrellas.

…la mente como un espejo…

La búsqueda había comenzado siete días antes, y con ella la destrucción de todo lo que él consideraba vida.

Había descifrado un código tras otro, había seguido pistas extrañas y maravillosas por la ciudad, había encontrado líneas de luz y nostalgia, de lujuria y miedo. Una búsqueda del tesoro, un juego de geoescondite. Decodificar la ciudad. Entrar en el laberinto. Leer la historia secreta antes de que el enemigo lo hiciese. El reloj siempre vuelve a cero. Aquí estaba él, enfrentándote a su final, y estaba de nuevo donde había empezado.

…corazón misericordioso…

Mientras yo yacía en el suelo, miraba la oscuridad, estirándose para poder ver algo del Artefacto. Giró la cabeza. Luego lo vio: un cilindro dorado y blanco con complicados grabados que emitía una luz tenue, con sus lados decorados con caracteres árabes y con incrustaciones de metales preciosos. En la semioscuridad desafiaba el enfoque, como si estableciese su propia geometría. Sus bordes superior e inferior parecían girar lentamente en sentidos opuestos. Era el  el Ma’rifat‘. Esta a punto de estallar.

La voz de un hombre, ronca y violenta, lo sacudió como un rayo:

—Robert.

Cuando intentó hablar tenía la boca pegajosa, la garganta obstruida y nada salía de ella. Era el  momento de luchar. Estaba preparado. Proyectó su mente hacia el pasado.

…perdónalo…