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Mao Tse-Tung

Mao Tse-Tung

Mao Tse-Tung

China es un País pacifico.

China sabe lo que es la Guerra. Sufrió durante años millones de muertos a manos de los imperios invasores. Silencio señores, un respeto. China sufrió millones de muertos en la segunda Guerra Mundial a manos de los Japoneses. Silencio políticos. China solidariamente perdió millones de hombres ayudando a Vietnam y a Camboya. Silencio filósofos e ideólogos. China sufrió millones de muertos en una cruenta Guerra Civil contra la ultra-derecha. China es una potencia de orden mundial. Pero no de un orden normal, sino de otro orden superior. El pasado revolucionario de Mao, ha dejado pasar a un Capitalismo, que el mismo que creó la República Popular China, tanto combatió. Mao.

Hablar hoy de Mao, es gastar saliva señores. Nadie puede ni tiene derecho para hacerlo. Por la sencilla razón, que la historia aún no lo ha hecho. Para bien o para mal, solo la historia lo dirá. Lo que si dice la historia ya, es que Mao, ha sido una de las grandes figuras del siglo XX.

Se puede decir también que Mao fue ante todo un joven rebelde. Y con el primero que se rebeló fue contra su padre. Después un militar, después uno de los mejores estrategas del mundo, aunque sus logros siempre fueron por y para el pueblo, ese mismo pueblo, que hoy le ama, ayer, mañana, y pasado mañana, y le recuerda, ese mismo pueblo que pagó con su sangre y con su sufrimiento. La HISTORIA, dirá si el precio, fue o no fue, demasiado alto, y si valió o no valió la pena.

Hoy China está aposentada en las bases solidas que Mao creó, pero las direcciones de sus ramas. El árbol que Mao plantó. El edificio que Mao empezó a construir, parece o demasiado alto, o sus ramas se están empezando a torcer. No vendría mal, que se hiciera realidad, de vez en cuando, el arma que Mao dejó implantada en los espíritus de todos los chinos. En China decía Mao: “Siempre debería haber una porción de chinos pobres, alternándose unas veces unos, y otras veces otros, porque esta porción de pobres, será la muralla, el muro de contención que luche contra las desigualdades sociales, los imperialismos, y el Capitalismo“. Hoy China necesita una nueva revolución y depurar el Partido de corruptos. Mao lo haría sin ninguna duda…

El Camino del Corazón

El camino del corazon

El Camino del Corazón – (Fernando Sánchez Dragó)

Estamos en 1969. Un hombre de treinta y dos años decide emprender un largo viaje a Oriente para buscar allí la sabiduría, la embriaguez, la espiritualidad y la felicidad que Occidente le niega. Deja a sus espaldas, esperándole en la penumbra de una ciudad de provincias, a la mujer con la que ha compartido todos sus sueños y las desilusiones de la Década Prodigiosa. El viajero recorre Turquía, Irán, Paquistán, la India, Nepal, Indonesia, Vietnam, y Afganistán.

Poco a poco –de lance en lance, de aventura en aventura, de encuentro en encontronazo– su personalidad se transforma. Le ayudan a ello, entre otros, el Canciller de Estambul, el Caminador Manchego, el Comerciante Sufí, el Troglodita de Luarca, el Tigre de Bengala, el Motorista de Delhi, la “kumari” de Kathmandú, los Caballeros de la Tabla Redonda del “Cabin“, el Dúo Latino, el Indómito Volkswagen, el “Pandit” de Bombay, el Barón Siciliano, el Periodista Argentino, el Espontáneo de Saigón y el Faquir de Kornarak. Al mismo tiempo, como falsilla, envoltorio y columna vertebral de este viaje –al fondo de lo desconocido para encontrar lo nuevo– Cristina (o Penélope) teje y desteje su incesante trama de amor y desamor con Dionisio (o Ulises). Pero es, como de costumbre, el Destino quien dice la última y sorprendente palabra de esta odisea de nuestro tiempo…

Poder y Terror

Poder y terror

Poder y Terror – (Noam Chomsky)

Cuando aún es muy intensa la estela dejada por los ataques terroristas del 11 de Septiembre del 2001, la de la Guerra de Afganistán y la de Irak, Noam Chomsky llama una vez más a la reflexión sobre el Terrorismo, la política exterior de Estados Unidos y las posibles alternativas al militarismo y la violencia.

Poder y Terror reúne una serie de discursos pronunciados por él durante la primavera del 2002 y una entrevista.

Ser estadounidense no sólo no le impide juzgar la política y moral de su país con los mismos ojos que los Estados Unidos juzga a otras naciones, sino que le empuja a insistir en la necesidad de atacar las causas y defender soluciones pacificas.

Chomsky retoma aquí el análisis de lo que ha sido la política exterior de Estados Unidos después de la II Guerra MundialVietnam, América Central, Oriente Medio…–, hable de los crímenes de guerra, de la impunidad del poder, de la manipulación de la información, y nos recuerda que jamás debe ignorarse “El terrorismo de los poderosos contra los débiles”.

Un claro discurso por la Paz, la justicia social y la Democracia que profundiza en los temas analizados en su libro anterior.

Leviatán

Leviatan

Leviatán – (Paul Auster)

Todo comienza con un muerto anónimo: en una carretera de Wisconsin, un día de 1990, a un hombre le estalla una bomba en la mano y vuela en mil pedazos. Pero alguien sabe quién era, y con el FBI pisándole los talones –algunos indicios le relacionan con el subversivo cadáverPeter Aaron decide contar su historia, dar su versión de los hechos y del personaje, antes de que la historia y las mitologías oficiales establezcan para siempre sus falsedades –o verdades a medias– como la verdad.

Y así Peter Aaron, escritor (y peculiar alter ego de Paul Auster: su nombre tiene las mismas iniciales y ha escrito una novela llamada Luna, tal como el propio Auster escribiera… El Palacio de la Luna), escribirá Leviatan, la biografía de Benjamin Sachs, el muerto, también escritor y objetor de conciencia encarcelado durante la guerra de Vietnam, desaparecido desde el año 1986, autor de una novela de juventud que le convirtiera fugazmente en un escritor de culto, posiblemente un asesino, y angustiado agonista de un dilema contemporáneo:

¿Literatura o compromiso político? ¿Realidad o ficción?

Pero la biografía es doble –el biógrafo frente al biografiado, como alguien frente a un espejo que le devuelve la imagen del otro– porque es también la de Peter Aaron, para quien Sachs no era sólo un amigo amado y desaparecido, sino también un síntoma de su absoluta ignorancia, un emblema de lo incognoscible. Y porque Peter no sería lo que es, si quince años antes no hubiera conocido a Benjamin, ni Benjamin habría cumplido su explosivo destino si en su vida no hubiera aparecido Peter, dando lugar a un ineludible, azaroso, laberíntico, austeriano encadenamiento de circunstancias.

Haig – el americano feo

Haig el americano feo

 Haig, el americano feo – (Victoria Martinez – Ana María Navarro – Manolo Revuelta)

-OTAN, el Golpe. El Salvador, Latinoamérica, España-

HAIG, era la clásica bomba de relojería que siempre tienen los Estados Unidos.
Se sabe poco de él, solo que era el secretario de Estado norteamericano y antiguo jefe de la OTAN. Demasiado poco para la enorme capacidad de decisión depositada en sus “manos” y su influencia en el futuro del equilibrio en el mundo.
HAIG, podía meter a España en la OTAN, crear un nuevo Vietnam en Latinoamérica, o llevarnos a todos a una confrontación abierta entre Estados Unidos y la Unión Soviética en cualquier parte del mundo.

Demasiado poder para un hombre tan ambicioso como loco, y para no estar alerta con él…

El mundo entero escuchó sus palabras por televisión, y sobre todo los norteamericanos. Un hombre de 56 años, ojos azules, y pobladas cejas, apareció en pantalla a esa hora en que todos los trabajadores habían salido de trabajar y las amas de casa están poniendo la mesa.

Eso que en cine se llama un primer plano, y se utiliza para destacar las palabras del actor. Este hombre dijo un poco nervioso y un poco tartamudeánte mientras abría y cerraba los ojos dijo: “AQUÍ MANDO YO“, ” Aquí yo lo controlo todo. Me corresponde el mando mientras no esté el vicepresidente. No ha sido necesaria ninguna otra medida de alerta

No se trataba de un golpe de estado, ni de una toma suicida de la estación de televisión de una república bananera, ni de una película de un militar guapo encabezando un nuevo e ilegitimo gobierno de un país imaginario…

El AQUÍ era la tribuna de prensa del presidente de la Casa Blanca. Y el porqué Alexander Haig estaba allí y no en el hospital como otros hombres de confianza del presidente, se debía a un exceso de celo o a una reacción de pánico de esas que tanto le gusta analizar a Freud.

En un quirófano del hospital George Washington un vaquero solitario convertido en presidente, luchaba con la muerte. Ronald Reagan, el otro protagonista de la película que los norteamericanos estaban viendo mientras estaba siendo operado a pecho descubierto, mientras este individuo por su cuenta y saltándose todos los protocolos estaba tomando el poder.

El país entero estaba pendiente si los cirujanos se atrevían a sacar la bala del pulmón que tenia alojada Reagan, después de parar la tremenda hemorragia.
De Texas salía hacia la Casa Blanca George Bush, el segundo hombre de la Casa Blanca, el hombre destinado para suplir las ausencias del presidente.
Una vez reunidos todos en el gabinete de emergencias en La Casa Blanca, de repente, HAIG se levanta y sale del salón sin dar explicaciones. Un minuto después aparece en pantalla de nuevo y en un primer plano se dirige a la nación diciendo “AQUÍ YO LO CONTROLO TODO“. El ministro de defensa no sale de su asombro. Un gesto de angustia llena su cara de tecnócrata, y dice: “No puedo creer esto. ¿Que hace este hombre y con qué autoridad?… El osado HAIG, continua su mensaje “GOLPISTA” diciendo; “Ciudadanos no pasa nada, ninguna medida es necesaria“.

Caspar Weinberger ya no puede más. Como ministro de defensa ya había alertado a algunas unidades del ejército que estuvieran preparadas para cualquier eventualidad. Cuando HAIG vuelve a la sala del gabinete de emergencias, tras pronunciar el peor y más inoportuno discurso de su carrera política, no solo no da ninguna explicación, sino que presiona al ministro de defensa para que retire la orden de sus tropas por ser una orden “inapropiada“. –Tampoco es apropiado por su parte hacer esas declaraciones por televisión mientras yo estoy al mando de las fuerzas armadas, y estoy intentando resolver esta situación, dijo el ministro.- HAIG le mira y le dice rápidamente: Lo mejor que puede hacer usted es irse a su casa y leerse la constitución, las cosas son así amigo. –A mí me han dicho que yo estoy al mando, dice el ministro de defensa, tengo el mando nacional y soy el titular y la autoridad de Defensa de las Fuerzas Armadas en situaciones de emergencia, en ausencia del Presidente y del vicepresidente-.

La pelea fue interrumpida cuando el ministro del tesoro, y el Fiscal general hablaron sobre la salud y la personalidad del agresor. Todo se interrumpió, cuando alguien dijo que el presidente Reagan venía de camino hacia Washington.

Una vez más los americanos fueron testigos a través de la televisión de como se puede atentar contra un presidente, como anteriormente había ocurrido con otros, y de cómo se incubó y se paralizo un golpe de estado. Por casualidad…